Dicen que ¨Los burros se buscan para rascarse¨, y el Congreso del Estado de San Luis Potosí no es la excepción. En los próximos días se elegirán el contralor interno de la auditoria superior del estado (ase) y los comisionados numerario y supernumerarios de la comisión de transparencia y acceso a la información pública (cegaip) del estado, quizás los entes más opacos después de la universidad autónoma de San Luis Potosí (uaslp) y el consejo estatal electoral y de participación ciudadana (ceepac). De verdad que se pierde el aliento solo de pronunciar los pomposos y descriptivos títulos de las instituciones burocráticas encargadas de mantener viva la simulación de garantismo y legalidad en que vivimos.

Desde que la moda de ¨ciudadanizar¨ casi cualquier entidad pública se instaló en el breviario político, disminuyó el interés de los ciudadanos, ahora se ha vuelto común que pasan desapercibidos los procesos de selección para integrar los órganos, me refiero en el caso de la cegaip, poco o nada los potosinos conocen a que se dedica y si en algún momento alguna resolución trascendente ha surgido de sus sesiones, en lo que al potosino común y corriente concierne, esas (y otras) instituciones públicas solo son un lugar donde los políticos colocan familiares o ¨amantillos¨ con cargo al erario.

La farsa de publicar una convocatoria, entrevistar a los aspirantes y después, seleccionar de entre todos ellos (y ellas) a los personajes que previamente acordaron los líderes de las bancadas mayoritarias del congreso del estado es además de cíclico, burdo, tedioso y predecible. El resultado siempre será el mismo, algún lacayo vinculado a indeterminada facción política ocupará el espacio reservado para una persona ilustre y devengará un salario por hacer absolutamente nada. Una sanguijuela más en el trasero de la gran marrana presupuestal. Los potosinos siguen (y seguirán) alimentando ese puerquito con sus impuestos (y votos) con la esperanza de que algún día las cosas cambiarán para bien. Ilusos.

De una lista de 19 suspirantes a colocar su nombre en la nómina  de la comisión de transparencia destacan dos, el asesor del diputado priísta Héctor Mauricio Ramírez Konishi, Héctor de la Fuente Carrillo. Y el también asesor de la diputada de Morena Marité Hernández Correa, José de Jesús Cárdenas Turrubiartes. Resulta poco ético e inmoral que los diputados en su infinita estupidez y cinismo pretendan elevar a sus lacayos a posiciones burocráticas que en teoría deberían estar ocupadas por ciudadanos sin vínculos políticos y comprometidos más con la ley que con las componendas del poder. Estas perversiones indecorosas convierten a las instituciones en entelequias. Como si no fuese demasiado obsceno montar un teatro para presentar semejante opereta, la pretensión de simular imparcialidad al realizar entrevistas y escuchar los planes de trabajo de los ¨suspirantes¨ al cargo lo vuelve particularmente perverso y vil.

Menos destacada su  ignominiosa presencia, pero oportuna su mención, la del ex diputado panista Adrián Ibáñez Esquivel, habrase visto semejante acto depravado. Citando a un clásico de la política potosina, el extinto diputado panista J. Carmen García Vázquez, ¨el cargo de diputado dura tres años, y la vergüenza, toda la vida. Hay que reconocer que se necesita valor para presentarse ante la opinión pública con una zalea de borrego para ocultar el rabo, los colmillos y las orejas tiesas, sigo inequívoco de ¨licantropus hambrientus¨.

La diputada María Isabel González Tovar, presidenta de la comisión seleccionadora manifestó que pues, ya les revisaron las uñas y la cartilla de vacunación a los candidatos que reunieron los requisitos y que próximamente le darán un resultado satisfactorio al pueblo en sesión pública y ordinaria. Muy bien diputada.

Caso muy similar es el que se lleva en la comisión de vigilancia y que preside el panista José Antonio Zapata Meraz. La elección del contralor interno de la auditoria superior del estado es además de estúpida y falaz, una pérdida de tiempo y presupuesto. La contraloría duplica funciones con la unidad de control y evaluación que se creó al inicio de la actual legislatura para vigilarle las manos al auditor superior, dados los vergonzosos sucesos del senil ex titular José de Jesús Martínez Loredo. Recordemos que asistido por algunos perniciosos empleados, el ex funcionario llego al extremo de pagar fiestas que no se realizaban y viáticos que no se ocupaban. Incontables irregularidades que hasta el momento ha sido incapaz de sancionar la sustituta Rocío Elizabeth Cervantes Salgado.

En la lista de candidatos registrados sobreviven 15 de 23 anotados, la mayoría de ellos ex funcionarios y cortesanos de políticos, incluso, resalta Juan José Rodríguez Regil, hijo del funesto operador político Juan José Rodríguez Medina alias ¨el tigre¨. El también periodista que escribe la columna ¨nueve esquinas¨ en el periódico pulso se esmera (cada vez con mayor regularidad) en conseguirle a su vástago empleos que satisfagan sus vicios y disoluta forma de vida.

¿Será posible que Rodríguez Regil haya puesto en su currículo su paso como titular de la academia de la policía federal a pesar de que cuando asumió el cargo no contaba con cedula profesional como lo exigía el reglamento?

¿Cómo podría ser contralor de una institución encargada de dar certeza a los ciudadanos sobre la legalidad, un sujeto que ocultó información trascendente para obtener el empleo que su padre gestionó ante el entonces comisario federal Enrique Galindo Ceballos?

Semejante pelmazo.

Sea pues San Luis Potosí, ciudad remilgosa y descuidada, eres ruinas que se sostienen sobre otras, la humedad que corroe tus cimientos y el recuerdo de tiempos egregios

Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.

Gandhi Antipatro

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