La problemática del basurero municipal de Villa de Reyes ha vuelto a poner bajo escrutinio a la administración encabezada por el alcalde Ismael Hernández Martínez, luego de que la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (SEGAM) confirmara que el sitio permanece clausurado debido a los constantes incendios registrados en el lugar.
Las declaraciones de la titular de la dependencia estatal, Sonia Mendoza Díaz, evidencian una situación que ha rebasado el ámbito de una contingencia aislada para convertirse en un problema recurrente de manejo de residuos y cumplimiento de la normatividad ambiental. La funcionaria señaló que, pese a las clausuras impuestas, en diversos municipios continúan depositándose desechos en sitios restringidos, una práctica que representa una abierta violación a las disposiciones vigentes.
En el caso de Villa de Reyes, la situación resulta especialmente preocupante debido a que el tiradero continúa bajo procedimiento administrativo y podría enfrentar una clausura definitiva, además de sanciones por parte de las autoridades ambientales.
Los incendios registrados de manera reiterada no solo han generado afectaciones al entorno y riesgos para la salud pública, sino que también han puesto en evidencia la falta de soluciones efectivas para atender un problema que se ha prolongado durante meses. Mientras tanto, los habitantes del municipio siguen enfrentando las consecuencias de una gestión que no ha logrado garantizar un manejo adecuado de los residuos sólidos.
Por su parte, el director de Ecología municipal, Cristian Gerardo Puente Hernández, informó que continúan las investigaciones para determinar las causas del más reciente incendio. Según los primeros reportes, el fuego habría iniciado cuando algunas personas quemaban objetos metálicos para extraer materiales, provocando que las llamas se extendieran dentro del basurero.
Sin embargo, más allá de la causa inmediata del siniestro, el episodio reabre el debate sobre la vigilancia, el control y las medidas preventivas implementadas por el gobierno municipal para evitar este tipo de incidentes en un sitio que ya había sido objeto de observaciones y clausuras por parte de las autoridades estatales.
La posibilidad de una clausura definitiva representa un nuevo llamado de atención para la administración municipal, que enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad para resolver uno de los problemas ambientales más sensibles del municipio.












