Huichihuayán, Huehuetlán. El paraje natural El Nacimiento de Huichihuayán se convirtió en el epicentro de la resistencia ambiental al albergar el Quinto Foro «No al Fracking. En defensa del Territorio, el Agua y la Vida». Durante este encuentro, defensores de los derechos humanos y el medio ambiente lanzaron una severa advertencia: la implementación de la fractura hidráulica en la Huasteca Potosina amenaza de manera directa la supervivencia y el entorno de 367 comunidades indígenas, distribuidas a lo largo de 17 municipios de la zona.
Rogel del Rosal, reconocido activista de la región, fue el encargado de exponer las implicaciones técnicas y geológicas que conllevan los proyectos extractivos en el subsuelo potosino, encendiendo las alarmas de los pueblos originarios tének y náhuatl que habitan este territorio.
La preocupación de los especialistas y las organizaciones civiles radica en las características de los yacimientos de petróleo y gas atrapados en la geografía huasteca. Del Rosal explicó de forma detallada que estos recursos no se encuentran en pozos convencionales, sino confinados en la llamada “roca madre”, a profundidades extremas que alcanzan hasta los ocho kilómetros de la superficie.
La extracción de estos hidrocarburos requiere obligatoriamente de la técnica del fracking, cuyo procedimiento consta de las siguientes fases de ejecución:
- Perforación vertical: Se realiza una excavación inicial hacia el subsuelo que desciende hasta el nivel de la formación rocosa.
- Desviación horizontal: Al alcanzar la profundidad requerida, las brocas giran para avanzar en sentido horizontal por distancias que superan el kilómetro y medio en múltiples direcciones.
- Inyección a alta presión: Para romper la roca y liberar el gas o crudo, se requiere inyectar volúmenes masivos de fluidos a presiones capaces de fracturar las formaciones geológicas.
- Por pozo se gastan 80 millones de litros de agua
El desarrollo de este foro en uno de los nacimientos de agua más importantes de la Huasteca Potosina sirvió para visibilizar la fragilidad del ecosistema local. Los participantes enfatizaron que el uso de millones de litros de agua por pozo pone en peligro directo a los ríos, manantiales y mantos acuíferos que sustentan no solo la biodiversidad, sino la agricultura y el consumo doméstico de miles de familias de origen étnico.
La región de la Huasteca Potosina está conformada por 20 municipios, dentro de los cuales coexisten cientos de núcleos agrarios y asentamientos indígenas que dependen enteramente de sus recursos hídricos superficiales y subterráneos.
“La cifra de 367 comunidades potencialmente afectadas expone con claridad la magnitud del impacto ambiental y social que provocaría esta técnica en la zona”, puntualizó Del Rosal al hacer un llamado urgente a sostener la defensa activa del territorio.
El foro concluyó con un consenso unánime entre los representantes comunitarios, colectivos civiles y expertos ambientales: la urgencia de frenar los proyectos de fractura hidráulica, mantener un debate público abierto sobre el destino de los recursos naturales del estado e impulsar una transición decidida hacia alternativas energéticas sustentables que no sacrifiquen el patrimonio ecológico y cultural de la región.












