San Luis Potosí enfrenta una creciente crisis de contaminación en sus ríos, que impacta tanto a los ecosistemas acuáticos como a las comunidades cercanas. Al menos diez de los ríos más relevantes del estado, incluidos los ríos Gallinas y Valles, presentan elevados niveles de polución debido a la falta de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales. Esta situación deteriora gravemente la calidad del agua en diversas zonas.
El principal factor detrás de esta problemática es la falta de sistemas adecuados de tratamiento en muchas localidades, especialmente en aquellas cercanas a los ríos. Incluso cuando existen instalaciones de tratamiento, estas no cumplen con las normativas federales, lo que permite la descarga directa de contaminantes como los coliformes fecales.
El caso es particularmente grave en la zona huasteca, donde la gestión del agua se ve afectada por una falta de coordinación entre las autoridades locales y federales. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha indicado que su capacidad para intervenir es limitada, ya que las facultades del organismo no abarcan de manera efectiva las acciones de los municipios. La solución a largo plazo podría requerir reformas en la legislación, como un ajuste en el artículo 115 de la Constitución, para otorgar mayores facultades a Conagua en la gestión local del agua.
A pesar de que Conagua tiene la responsabilidad de autorizar la extracción de recursos hídricos, la insuficiencia de controles locales y la falta de infraestructura adecuada para el tratamiento de aguas residuales continúan siendo factores críticos que agravan la contaminación de los ríos en San Luis Potosí. Es urgente que se implementen medidas más estrictas y que se fomente la colaboración entre las autoridades federales y locales para mejorar la gestión del agua y la calidad ambiental en el estado.













