El Don

“Cuando llegue aquel instante, ya no habrá misterio, con los pies por delante, rumbo al cementerio, todos elegantes, con el gesto serio, aunque hayas sido pobre o el dueño de un imperio”… Vamos a morir. Paté de Fuá.

Se les apareció el diablo en la elección panista, pero en forma de santo, el ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga se hizo presente en un momento que parece oportuno. El partido acción nacional vive quizás su peor crisis de las últimas tres décadas. Incluso cuando solo eran una fuerza política testimonial, al menos conservaban la dignidad.

Habría que aclarar que “don” Marcelo siempre estuvo ligado a los gobiernos priístas, pero como un experto en maquillar, perdón, “revisar” cuentas públicas de gobernadores y hacerlas más agradables a la vista. Con el tiempo se volvió indispensable, su despacho de contabilidad fue durante un tiempo el más prestigiado del centro del país. Hasta que le entró la vena de la grilla, el dinero y el éxito profesional no consiguen jamás el respeto que la política obsequia.

Marcelo participó en un proceso electoral muy desaseado, que además ganó, pero fue controvertido por algunos resultados excepcionales en la zona huasteca sur. Corría el año de 1997 y las cosas aún se hacían a la antigua, todavía se estilaba embarazar urnas, recurrir al “ratón loco” y la “operación tamal” eran cosa de expertos en ingeniería electoral. La confusión fue el signo de aquel cómputo que a pesar de que el mismo Juan Dibildox, presidente del entonces consejo estatal electoral (CEE) se atrevió a declarar al filo de la medianoche que el PAN aventajaba y al tendencia era irreversible. Craso error.

Los operadores políticos del otrora poderoso y omnipresente PRI se despacharon con la cuchara grande en los municipios huastecos para darle la vuelta a la elección y dar el triunfo a Fernando Silva Nieto por un margen de 20 mil, habrían flanqueado una desproporción de 30 mil. En suma fueron 50 mil votos falsos que le arrebataron el triunfo al iluso candidato del PAN. No le volvería a suceder, después del berrinche y pataleo de rigor, volvería tres años después para ser alcalde de la capital y gobernador del estado en la elección del 2003.

A Marcelo de los Santos le tocaron años de auge económico, el país estaba optimista y la globalización nos insertaba en en mundo que desconocíamos, el ferropuerto promovido por manos privadas, un recinto fiscal y las proyecciones para una nueva zona industrial crearon condiciones muy optimistas para las estimaciones futuras. Se habla de que los vástagos del ex gobernador supieron aprovechar la información privilegiada y las conexiones que ofrecía el momento.

Además, los famosos excedentes producto de la venta del petróleo se repartieron entre los gobiernos locales, siendo beneficiados principalmente los estados panistas, el presidente de la republica era Vicente Fox y sabemos que nunca fue una persona prudente. Se apapacharon y gastaron como si no hubiera un mañana, aún así, ya para el 2009 el contador Marcelo hubo de despedirse solicitando un polémico préstamo de 1 500 kilos para solventar compromisos producto de un mal cálculo. “Al mejor cocinero se le va la liebre”.

El préstamo se aprobó a fuerza de “billetazos” y salvo la oposición de algunos estoicos opositores como el diputado Jorge Vera Noyola el congreso del estado se inclinó a cambio de un bono de marcha que para unos fue una bicoca y para el que se “opuso” vivo, les ajustó hasta para comprarse una casa en algún fraccionamiento de nivel residencial medio. Ahí está el caso de Sonia Mendoza Díaz, a la sazón diputada local panista y artífice de la felonía. Marcelo concluyó su gobierno a “huevazos”, un joven protestante le asestó un par de proyectiles en su impecable traje para desahogar su rencor. Así pasa cuando sucede, y cuando se pierde el poder.

El caso es que volvió papá, Marcelo fue invitado a un evento apoteósico donde el alcalde de la capital y el gobernador del estado anunciaron cada quien sus megaproyectos de gobierno, uno anuncia el despilfarro de 18 mil millones de pesos en despensas, garrafones de agua purificada y tortillas baratas. El otro ofrece volver transitables algunas vialidades importantes de la ciudad, 1 300 millones en pavimentaciones de calles. Ricardo Gallardo y Enrique Galindo son los “amigüis” inseparables, la pareja del momento, el nuevo combo. Pollo empanizado y ahora sí sabemos quién es el re fresco.

Pues ahí mismo se le calentó el hocico a don Galleto, le aventó un par de viajes al dirigente nacional del PAN Marko Cortés y advirtió que existe una sociedad secreta de ex gobernadores panistas que se reúne con regularidad y no tardan en echarle el guante a pelele. No tendrían la mayor trascendencia las declaraciones de Marcelo de los Santos de no ser porque un ex empleado de su gobierno es ahora el mandamás en el PAN, Xavier Azuara Zúñiga hizo sus pininos en la burocracia como encargado del área de juventud por aquellos rumbos de principios de siglo, ese sería el arranque de una fulgurante carrera política. También es el protegido de Marko Cortés, el consentido, el efebo más mimado del harem.

Cuando todo parece estar definido para que Xavier Azuara Zúñiga imponga como dirigente estatal a Verónica Rodríguez se aparece su ex patrón. Marcelo conserva su altivez, aunque los años no pasan en balde, con un aire de Nosferatu, hasta parece levitar. Marcelo le ofreció su apoyo a Lidia Argüello, con amplia experiencia en la vida interna del panismo pero sin malicia, no se le conoce alguna víctima o enemigos cantados.

 Por su parte en el búnker azuarista, los jóvenes operadores se llenan de soberbia y balancean su mano frente al ombligo. Subestiman a la vieja guardia panista por obsoleta, pero la vanidad ha derrumbado más imperios que las balas. No tienen medido el nivel de antipatía que existe en contra del grupo que ha dominado las últimas dos dirigencias locales.

Para terminar de echar la perra al pozo, tuvieron la brillante idea de postular a Jaime Waldo como fórmula de Verónica Rodríguez. El ujier de toda la vida de Octavio Pedroza Gaitán no asusta a nadie, por el contrario, lo vuelve receptor de todos los agravios del ex candidato a gobernador. Las decisiones políticas que se tomaron desde el seno de la coalición y que terminaron afectando los intereses de los panistas al interior del estado y en la capital se atribuyen a la dupla Azuara-Pedroza.

¿Quien habría sido el inteligente que pensó que esa era una fórmula ganadora?

Dispuesto a cabalgar cual Cid campeador, el ex gobernador Marcelo de los Santos apesta los arreos para su última batalla, tiene el dinero y los medios necesarios al alcance de sus posibilidades, su misión es rescatar San Luis Potosí de la amenaza inminente que acecha al estado de un destino incierto.

También lo mueve claro está, el proteger sus intereses económicos y las inversiones millonarias de las que forma parte él, sus vástagos y la élite empresarial que circunda su esfera de influencia.

Sea pues Marcelo de los Santos Fraga, guarda tu sonrisa llena de fatuidad, en tu zona de confort no faltan las bendiciones episcopales, las fragancias aromáticas y la delicadeza de las texturas, cuando llegue el día, nada llevarás en tu viaje al tártaro, aquí se quedará tu legado, el prestigio social y los privilegios que tu fortuna puede comprar, también los secretos y la insolvencia moral de tus pecados.@gandhiantipatro

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