Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, erróneamente algunas personas creen que se trata de un pretexto para festejar, por el contrario, debe motivar a la reflexión, tanto a hombre como mujeres sobre este fenómeno que, a los hombres, debería ser motivo de vergüenza, igual para algunas mujeres, por permitir que se den casos de maltrato. 

Pero para saber el por qué de esta fecha tan significativa habrá que remontarse a 1960, cuando las hermanas María Argentina Minerva, Patria y María Teresa, Mirabal Reyes, vecinas de Ojo de Agua, de la provincia de Salcedo, hoy provincia Hermanas Mirabal, en República Dominicana, fueron asesinadas por órdenes del dictador de ese país, Rafael Leónidas Trujillo, hecho ocurrido el 21 de noviembre de 1960. 

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”.

Con esta frase, la activista dominicana Minerva Mirabal respondía a principios de la década de los 60 a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) iba a matarla.

El 25 de noviembre de 1960, su cuerpo apareció destrozado en el fondo de un barranco, en el interior de un jeep junto con dos de sus hermanas, Patria y María Teresa, y el conductor del vehículo, Rufino de la Cruz.

Más de medio siglo después, la promesa de Minerva parece haberse cumplido: su muerte y la de sus hermanas en manos de la policía secreta dominicana, es considerada por muchos uno de los principales factores que llevó al fin del régimen trujillista.

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