La reciente imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump ha tensado la relación entre Estados Unidos e Israel. En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sostuvo una llamada telefónica con el secretario de Estado, Marco Rubio, para discutir el impacto del nuevo gravamen del 17 por ciento a las exportaciones israelíes.
Aunque Israel es uno de los principales aliados estratégicos de Washington, quedó incluido en el paquete global de aranceles anunciado por Trump, que establece un mínimo del 10 por ciento para la mayoría de los países, y aumentos específicos a socios cercanos, como la Unión Europea (20%) e Israel (17%).
Según el Departamento de Estado, durante la conversación, Rubio reiteró el respaldo de Estados Unidos a Israel y abordó temas relacionados con la ofensiva militar en Gaza, así como los esfuerzos por liberar a rehenes retenidos en el enclave palestino. No obstante, la preocupación principal fue el posible daño económico que podrían provocar las nuevas medidas comerciales.
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, ha manifestado la intención de mantener el diálogo abierto con la administración estadounidense en busca de atenuar las consecuencias de la medida.
Mientras tanto, la situación en Gaza continúa deteriorándose. Tras la ruptura del alto al fuego, la ofensiva israelí se ha intensificado, con más de mil personas muertas en las últimas semanas, en un contexto cada vez más complejo para la diplomacia internacional.
En paralelo, Trump también sostuvo una llamada con Netanyahu y sugirió que el líder israelí podría visitar Estados Unidos la próxima semana para continuar las conversaciones cara a cara.