SANTA MARÍA DEL RÍO. – Este “Pueblo Mágico” despidió no sólo a un gran artesano, sino a uno de esos hombres cuya vida quedó profundamente entrelazada con la historia, las tradiciones y el corazón mismo de su pueblo. El fallecimiento del señor Antonio Rodríguez Salazar ha causado tristeza entre familiares, amigos y generaciones enteras que encontraron en él a un ejemplo de trabajo, humildad y amor por sus raíces.
Don Antonio fue reconocido como uno de los más importantes custodios de la marquetería sanmariense, arte que dedicó su vida a preservar con orgullo, paciencia y pasión. Cada una de sus piezas reflejaba no sólo talento, sino también identidad, memoria y el legado cultural de Santa María del Río, llevando el nombre del municipio más allá de las fronteras y obteniendo reconocimiento a nivel mundial.
Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre recto, de carácter noble, profundamente comprometido con su familia y con su comunidad. Además de su labor artesanal, durante varios años desempeñó el honorífico cargo de Presidente de los hombres del pueblo de abajo, representación cargada de simbolismo y respeto dentro de las tradiciones locales.
Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado invaluable que permanecerá vivo en cada obra elaborada con marquetería, en cada enseñanza transmitida y en el cariño de quienes compartieron momentos a su lado.
En medio del dolor, familiares y amigos han expresado sus condolencias a la familia Rodríguez Díaz, especialmente a sus hijos Irais, Itzel y Jarid, a quienes acompañan en este momento de profunda tristeza.
Santa María del Río despide a uno de sus grandes orgullos. Don Antonio Rodríguez Salazar deja huella en la cultura, en la artesanía y en el alma de su pueblo













