TIERRA NUEVA. – Entre tumbas olvidadas, ataúdes oxidados y paredes a punto de venirse abajo, el viejo cementerio municipal de Tierra Nueva se ha convertido en el retrato más crudo del abandono en que la administración de la alcaldesa Pily Sánchez mantiene al municipio. Lo que debería ser un espacio de respeto y dignidad para los difuntos hoy luce como un basurero en ruinas donde impera el descuido, la maleza y el desprecio oficial.
Cactáceas creciendo sobre sepulturas, flores de plástico consumidas por el sol, montones de féretros de lámina podrida apilados sin ningún control y alimañas corriendo entre las tumbas forman parte del panorama que diariamente observan quienes aún acuden a visitar a sus familiares. El cementerio no sólo refleja abandono; refleja la total indiferencia de un gobierno municipal que parece incapaz de atender incluso lo más elemental.
Vecinos señalan que desde hace meses no existe mantenimiento visible en el lugar. Las bardas presentan severos daños estructurales y algunas zonas representan un riesgo para quienes caminan entre los pasillos destruidos. Sin embargo, el ayuntamiento permanece inmóvil, más preocupado por la propaganda y las fotografías oficiales que por rescatar espacios públicos que literalmente se caen a pedazos.
La molestia ciudadana crece porque el deterioro del panteón se suma a una larga lista de carencias y promesas incumplidas. Para muchos habitantes, el gobierno de Pily Sánchez no sólo ha resultado decepcionante, sino un claro retroceso para Tierra Nueva, donde el abandono institucional ya ni siquiera respeta a los muertos.












