El proceso de admisión de la UASLP se llevó a cabo con toda normalidad; esperamos que se atiendan las solicitudes de admisión y reacomodos para los aspirantes que participaron en el proceso, y que con transparencia se dé a conocer a cada aspirante sus resultados que se pueda acceder a los procesos de revisión, según sea cada caso, en beneficio de la imagen de apertura y universalidad que debe privar en nuestra máxima casa de estudios.
Se sigue en la incertidumbre por el llamado Proyecto de Reglamento de Pensiones, Jubilaciones y Préstamos del fondo de pensiones. Hacemos un llamado al H. Consejo Directivo Universitario y a los representantes sindicales para que con toda celeridad y objetividad vean por los intereses de la comunidad de docentes, administrativos y personal de nuestra UASLP, ya que de ellos depende que sea acorde a los principios de la Universidad y a quienes dedican toda una vida a servir a la comunidad y a la Institución.
Es importante señalar que dicho proyecto ya se está ejecutando, como para ir acostumbrando a los trabajadores activos y jubilados, pero, eso sí, sin estar publicado en la página de la UASLP, cuando menos hasta la semana pasada que aparecía aún el anterior reglamento. Y pareciera que lo hacen para medir la reacción de la comunidad, ya que de lo contrario no deberían aplicarlo hasta que el consejo lo apruebe como reglamento.
Aún hay cosas extrañas que pasan en la Institución, que crean más división entre la comunidad; hay quienes se siguen quejando de despidos infundados, maltrato a algunas personas, pero lo más importante que se dice es que se avecina una reducción de nómina ya que es insostenible financieramente, puesto que de alguna manera se acabaron el fondo de pensiones y jubilaciones y por ello deben reducir sueldos de personal activo e incluso despedir a una cantidad considerable de personal, buscando levantar actas administrativas de cualquier tema para tener elementos para ejecutar el plan de reducción de gasto en nómina.
En el ánimo de los universitarios persiste el sentimiento de lejanía de sus autoridades al ver cómo se distancian de sus necesidades. El ejemplo está en las carreras suspendidas sin una consulta estudiantil ni a docentes y ni siquiera se basó en evidencias de lo que acontece en el mercado laboral y las necesidades de las profesiones en la sociedad y en la comunidad académica y científica. El eficientismo en las decisiones prevalece al poner por encima de todo la inercia del ahorro en lo que más afecta al papel de la Universidad en sus principios fundacionales.
Por otro lado, sigue siendo un secreto a voces el manejo de los recursos propios en las entidades académicas, para lo cual, lejos de ser observado y racionalizado por la autoridad administrativa, se siguen imponiendo criterios de favoritismos hacia los cercanos a cada Directivo como verdaderas ínsulas de poder sin que la máxima autoridad ponga freno a dichos gastos en remuneraciones adicionales a la contratación de los involucrados, igualmente las compras sin licitación o mínima transparencia.













