El rector, en su segundo informe de actividades, menciona que a la mitad de este camino considera que se ha avanzado para resolver los retos de lo cotidiano, al mismo tiempo que, como comunidad, han trazado un diagnóstico respecto a las necesidades de la institución que debe ofrecer respuestas y soluciones a una sociedad cada vez más diversa.
Se espera que la comunidad universitaria sea tomada en cuenta y no sea ignorada en sus aspiraciones, sobre todo porque gran parte del cuerpo directivo carece de espíritu universitario, ya que la mayoría son advenedizos, y el Rector ha mostrado con creces su desconocimiento de las raíces del sentir universitario
Ahora conoceremos las acciones que deriven de ese diagnóstico de necesidades al que quedará las estrategias del PIDE 2023-2030.
Nos preguntamos dónde quedará explícita la gran responsabilidad de los actores, ya que pondría cercana la tumba de la Autonomía al dejarla postrada a los interese de partidos y políticos que darían lugar a una lucha de los verdaderos universitarios autónomos, provenientes de la sociedad a que debería servir.
Se habla de deudas y búsqueda de soluciones para la sociedad. Pero realmente son deudas provenientes de vicios naturales en una Institución tan añeja, que está siendo renovada al mover a trabajadores que tenían un sinfín de experiencia de entidades donde hoy día ya es un caos; e invitando a los cercanos a la jubilación a retirarse, pero que también tenían muchísima experiencia. O es una deuda política camuflajeada de un fin académico, ya que en las últimas fechas estamos viendo dentro de la Universidad como entran actores de mayor carrera del sector gubernamental y que están cobijados por la ideología PRIANISTA que aún está presente dentro de la universidad.













