La situación actual de la Universidad es delicada dadas las múltiples inconformidades hacia el interior del Sindicato Administrativo y de la Unión de Asociaciones del Personal Académico, por la intromisión de Hugo Galaviz Guillén, testaferro de la rectoría de Mario García, ahora como personal de confianza. Las inconformidades son, entre otras razones, por los retrasos en los pagos al personal de apoyo, a proyectos que tardan más de seis meses, y hasta por el deslinde de la UAPA sobre los derechos del personal jubilado. Aunado a ello las omisiones de las Autoridades y del Sindicato han llevado a tener que convocar a cada miembro de la misma UAPA, a ratificar la firma del contrato colectivo bajo la amenaza de que el gobierno federal invalide todos los logros que durante años, con esfuerzo y dedicación, han conseguido los trabajadores universitarios.
A punto de terminar las preinscripciones para la admisión se advierte una fuerte disminución de la demanda, las familias potosinas se encuentran con muy escasos recursos para pagar por buscar un incierto lugar en las carreras de la UASLP, o no se sienten atraídos por la oferta educativa que muchas veces compite con las universidades privadas.
El fin y esencia de la Universidad es el servicio a la Comunidad, esta se nutre de la filosofía de sus documentos fundacionales, cualquier desviación y actividad que entorpezca su funcionamiento va en detrimento del cumplimiento de sus funciones principales; si hay agentes internos y externos que obstaculicen su normal actividad, deberían responder por ello.
El reciente caso de la Universidad de Guadalajara muestra la realidad de la embestida de los gobiernos contra las universidades públicas, abanderadas por el gobierno de la llamada 4T, donde se cuestiona la universalidad de pensamiento y sin adoctrinamiento en la que se forma a los jóvenes estudiantes; sus autoridades, conscientes de ello, han tomado las calles en una manifestación de más de cien mil personas al ver recortado su presupuesto por el gobierno estatal.
Tal situación nos hace reflexionar si en la UASLP existe una verdadera intención de defender a la Institución en caso de continuar la política de cerrazón de las autoridades de la sub secretaría de educación superior, y del congreso federal de seguir con la política de ahorcamiento presupuestal, ya que desde 1994 se ha detenido cualquier aumento, dando solamente apoyos condicionados; y ahora, a través de CONACYT, se agrede a toda Institución de libre pensamiento como el CIDE que cada vez se ve más acosado por la sinrazón que no llega ni a cuestiones ideológicas, sino a mantener un estado de corrupción y entreguismo al gobierno federal en todas sus áreas.
Vaya un llamado a estar vigilantes como sociedad de los acontecimientos por venir, para exigir responsabilidades y para apoyar toda lucha en defensa de nuestra máxima casa de estudios, pues históricamente ya más de un siglo no había sido tan amenazada.













