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Apuntes de un cineofito

San Luis Capital

Por: Mario Candia

Aniversarios de Cine (segunda parte)

De las que cumplen cincuenta años hablaré de cinco películas extraordinarias, 1972 fue un muy buen año para el cine. Cabaret (Fosse, 1972) es una de esas películas que uno puede ver las veces que quiera y descubrir matices nuevos. Ganadora de ocho premios de la academia, la cinta es un musical con unas interpretaciones magníficas que, a pesar de la aparente intrascendencia de su historia, posee una épica social, en la cinta hay una clara dicotomía entre luz y sombra, adentro y afuera, arriba y abajo. Dos mundos se solapan en el Berlín de principios de la década de los 30. En el mundo real el nazismo aflora como una plaga, la pobreza amenaza y la segregación racial y la homofobia se sufren sin paliativos. Pero en el interior del Kit Kat Club estos problemas son suavizados gracias a la música, el alcohol y la desinhibición que proporcionan el espectáculo y la vida nocturna. En la cinta podemos ver una gran influencia del onírico estilo de  Fellini, y por supuesto el homenaje a Marlene Dietrich que nos ofrece una Liza Minelli sencillamente espectacular.

Aguirre, la ira de dios (Herzog, 1972) es sin duda una obra maestra. El rodaje de la película tardó sólo cinco semanas, todo se filmó en la selva amazónica de Perú, en condiciones extremas que generaron tensiones entre el actor protagónico Klaus Kinski y Werner Herzog. Debido al escaso presupuesto todo lo que se ve en la película lo vivieron los actores. Desde atravesar la selva con todo y vestimenta a incluso armar balsas para andar en el río. Esta película serviría de inspiración posteriormente para Apocalypse Now (Coppola, 1979)

Marlon Brando nos ofrece en El Último Tango en París (Bertolucci, 1972) una interpretación descarnada y febril, un hombre en ruinas que seduce a la joven Jeanne (María Schneider) para entablar un juego sobre el que posee todas las ventajas. Y en ese juego obtiene lo que desea, pero no lo que necesita. El filme causó polémica recientemente porque la actriz reveló, que Bertolucci le ocultó una escena, en la que Brando le pone mantequilla en sus partes íntimas y la obligaron a realizarla aunque ella no se sentía cómoda haciéndola. En ese entonces ella tenía 19 años.

Konstantino Gavras es uno de los cineastas empeñados en recordarle al mundo que el cine tiene conciencia social y política. Estado de sitio (Gavras, 1972) es un gran ejercicio político de denuncia, característico del director, que relata las acciones del movimiento Tupamaro en Uruguay, la cinta tiene un tono cercano al documental y un estilo seco pero contundente.
El Padrino (Coppola, 1972) la película contó con un presupuesto final de más de 6 millones de dólares, que supera ampliamente los 2,5 millones originalmente pensados, se recuperó sobradamente con una taquilla de casi 250 millones. Éxito de crítica y público, ícono cultural y según Stanley Kubrick la mejor película de la historia del cine, cambió la industria del cine por completo, incluyendo el marketing y merchandising, el formato de estrenos e incluso cómo se comportaban los mafiosos, que adoptaron símbolos y ritos que no existían anteriormente. El Padrino (Coppola, 1972) es Michael Corleone, el hijo universitario y héroe condecorado en la Segunda Guerra Mundial, que no quiere saber nada de los negocios de su familia y acaba como el único heredero posible de su padre. Al volverla a ver comprendo que es en realidad una película sobre padres e hijos. Sobre el amor infinito que nos hace cambiar nuestro destino, o lo que soñamos que sería. Sobre esa mano firme que se posa en tu frente cuando todas las manos te abandonan. Es la mano de Francis Ford Coppola al recordarnos que, dentro del horror, la única respuesta es la familia.

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