Por: Mario Candia
Recomendaciones de cine australiano
Snowtown (Kurzel. 2011) es un film sobre un asesino en serie australiano, basado en hechos reales. Una familia desestructurada, un pueblo habitado por el lumpen social, violaciones y malos tratos. La cinta es como un lienzo que permite ver al serial killer no como sujeto isla, cómodamente reducido a un enfermo, sino como miembro activo, como depredador buscando el entorno más favorable para sus acciones. Snowtown es un film gravitacional, donde el poder magnético de lo terrible arrastra sin remedio a todo lo que podía parecer bueno y justificable. Así pues Justin Kurzel firma una obra dura, de digestión difícil por su pesimismo y desesperanza. Y no, no estamos ante una obra de nihilismo ensimismado o negatividad de pose sino ante una foto de un lugar, una persona y unos actos. No hay juicios y por tanto no hay lugar para la manipulación sentimental del espectador. Solo ese lienzo que va sobre lo sucio y lo perverso y que obliga a que seamos nosotros los que decidamos que hacer, cerrar los ojos o aceptar que el mal existe y puede estar en cualquier lado, incluida la puerta de al lado de la cordura y el bienestar.
La Boda de Muriel (Hogan, 1994) comedia imprescindible del cine contemporáneo, que toma prestados elementos del cuento de la Cenicienta para hacer una comedia negra y agridulce. Parece un drama familiar pero habla de: el desarrollo emocional, la independencia personal, la posibilidad de cambio frente al inmovilismo existencial y la imposición de valores que marginan al diferente, la búsqueda constante de la felicidad, el problemático salto hacia la madurez, la importancia de la amistad, la realización de los sueño, entre otros subtemas. La película, más que una comedia, es una mirada melancólica, satírica, en ciertos momentos poética, a las relaciones interpersonales de un patito feo que desea convertirse en cisne. Es un film que desata en el espectador todo un cúmulo de variadas emociones con un poderoso soundtrack del mítico grupo ABBA.
MAD MAX (Miller.1979). En un mundo distópico donde lo único que tiene valor es la gasolina. La depravación, crueldad y salvajismo reinan, pero Max se cruza en el camino de estos forajidos y lo que empieza como un acto de justicia no tardará en tornarse una lucha personal. Se dice que Mel Gibson acudió al casting de Mad Max lleno de golpes y heridas en la cara después de una pelea de bar. La singular aparición, le convirtió en el perfecto perfil para encarnar al legendario policía de un futuro violento en plena época post-nuclear.
Animal Kingdom (Michod. 2010) es una de esas películas a las que hay que ir preparado. La historia tiene suficientes alicientes para mantener la atención del espectador, pero la temática y la forma en que está rodada hacen que sea una película difícil. La maldad de sus personajes es enfermiza, y el uso de la música distorsionante hace que algunos tramos sean realmente distantes. Aun así, la cinta tiene momentos muy poderosos, como el terrible arranque o el catártico final que hacen que esta obra premiada en Sundance haya sido muy alabada, comparándola con las mejores películas de Michael Mann, con El Padrino de Coppola o con Los buenos Muchachos de Martin Scorsese.













