Por: Mario Candia
Recomendaciones de cine peruano
La Teta Asustada (Llosa. 2009) Hay quienes acusan a Claudia Llosa de presentar la cultura indígena como inferior, sin embargo la película es sumamente valiosa por aspectos que van más allá de los desdichados episodios históricos. La cinta muestra el resultado de la violencia contra las mujeres como sinónimo de perder la vida. En su narrativa casi poética y desgarradora, Claudia Llosa nos habla de la violencia por partida doble que sufre Fausta, la de los hombres y la de la burguesía, en un doble juego de exterminio y en el que pareciera no caber la esperanza. El tema de la película es la violencia contra las mujeres que las deja sin alma y sin remedio. Actualmente, hay centenares de casos de mujeres peruanas violadas que se atrevieron a denunciar los crímenes de las que fueron víctimas, tanto por parte de Sendero Luminoso como por los paramilitares. Generalmente pobres y analfabetas, esperan una justicia que difícilmente llegará. Esta película las ha hecho visibles.
Tinta Roja (Lombardi. 2000) Francisco Lombardi nos cuenta la historia del periodista que empieza su vida profesional y la del que ya viene de regreso. La relación de ambos personajes constituye la columna vertebral de la historia. Alfonso, el joven provinciano que comienza su carrera como redactor de nota roja, se enfrenta a Faúndez, un hombre cínico y desencantado de la vida y de la profesión. Esta confrontación de espejos deformantes servirá a uno y a otro para darse cuenta de que ni uno es tan ingenuo como parece, ni el otro es tan indiferente como le gusta aparentar. Entre ellos se sitúa el personaje de Escalona, un fotógrafo que prácticamente no habla, testigo mudo de la miseria de la ciudad y de la evolución de los dos protagonistas. Para amantes del cine de periodistas.
No se lo digas a nadie (Lombardi. 1998) basada en la novela homónima de Jaime Baily, esta cinta muestra la que podría ser la familia perfecta, pero que arrastra en su interior el autoritarismo ejercido por el padre, la sumisión de la madre y el desconcierto de Joaquín, el hijo, ante su latente atracción por los de su mismo sexo y a su vez el rechazo de su sentir. Pero Francisco Lombardi no se limita al entorno familiar, hace un recorrido por la escuela, la iglesia, el antro o la calle, en donde Joaquín encontrará salidas posibles a lo que piensa que es su problema. La presión social lo coloca frente a la adicción y ésta a su vez ante la soledad; el robo, la huida, la prostitución, todo para evadirse y no encontrar lo anhelado. Una película de las preocupaciones de otra generación.
Pantaleón y las Visitadoras (Lombardi. 1999) en esta adaptación del libro de Vargas Llosa asistimos a un auténtico festival del sarcasmo, situaciones surrealistas que pretenden abordarse del modo más serio y honroso. Si bien el libro nos plantea una mordaz crítica a las cúpulas militares, a la iglesia, al periodismo cómplice y a una sociedad envidiosa y aborregada, la película se centra más en los aspectos más caricaturescos, en su divertida superficie, más que en el trasfondo real y sus repercusiones. Imperdible.














