Por: Mario Candia
Recomendaciones de cine italiano
Italia es cuna de grandes directores del cine mundial, esa tierra dio luz al neorrealismo de la mano de De Sica, Rosellini, Zavattini; es la patria de genios de la talla de Visconti, Capra, Scolla, Tavanni, Antonioni, Leone, Bertollucci, Argento, Tornatore, y punto y aparte dos extraordinarios y fuera de serie: Pie Paolo Passollini y el maestro Federico Fellini. En la actualidad tenemos a Paolo Sorrentino, a Luca Guadagnino, Matteo Garrone, Nani Moretti, Alice Rohrwarcher y Asia Argento por ejemplo. Así que resulta muy difícil hacer recomendaciones de cine de este país, intentaré no clavarme tanto y les voy a sugerir películas que contemporáneas que pueden encontrar en las plataformas más populares.
La habitación del hijo (Moretti. 2001) es la historia de un sicoanalista y la repentina muerte de su hijo, gran trabajo de Nanni Moretti, quien ganara la Palma de Oro en Cannes por esta cinta, la delicadeza de este trabajo es quirúrgico ante un tema devastador, ese vaivén entre la muerte como fatalidad y la vida como afectación. Una narración que se esmera en mostrarnos cómo el desequilibrio afecta también a seres razonables. La poesía está sin que la notemos.
El Traidor (Bellochio. 2019), con una ambientación detallada que abarca desde 1981 hasta casi el año 2000 sin necesidad de abusar en el repertorio musical ni dejarse llevar por la nostalgia estética de entonces. El traidor narra la historia de Tomasso Buscceta capo italiano que pacta con justicia. El maestro Marco Bellochio se aleja de romantizar a la Cossa Nostra, y busca más el tono de denuncia y reorganiza los acontecimientos sin otorgar misticismo ni épica a los criminales. La gran diferencia de las visiones de Coppola, Scorsese o Brian de Palma, que provenían de grupos organizados en Estados Unidos, El traidor está situada en territorio italiano.
Lazzaro felice (Rohrwacher. 2018) Alice Rohrwacher desarrolla esta cinta en el terreno de lo alegórico o lo fantástico. En Lazzaro felice conviven muchos tonos que van del dolor a la alegría, de la inocencia a su pérdida, pero por encima de todo está la moral de la belleza de las cosas, y eso puede incluir cómo filmar un paisaje rural, un entorno urbano decrépito o incluso las vejaciones de una clase alta siempre dispuesta a abusar de su condición poderosa. Con ello no se trata de anteponer una visión reaccionara, ni de imponer una visión edulcorada de la realidad, no. Se trata de que percibamos el mundo con los ojos de Lazzaro, con su inocencia, con su bondad. Un film con alma (torturada) y sensibilidad, pero con un contenido tan amable como un puñetazo en el estómago. Una película que puede hacer feliz parcialmente por sus retratos vívidos y humanos y por esa misma razón también provocar una desazón casi más espiritual que revolucionaria, más estoica que política.
Dogman (Garrone. 2018) Uno de los aspectos más reseñables de este filme es cómo Matteo Garrone consigue encontrar la belleza entre tanta sordidez. La belleza de los espacios pequeños, en los que apenas queda un rincón por el que nuestros ojos no hayan pasado y, aun así, el realizador todavía encontrará ese reflejo de luz o esa sonrisa espontánea, que contagia a la cinta de esa originalidad sobre la tan conocida lucha entre el bien y el mal.













