Por: Mario Candia
RECOMENDACIONES DEL CINE NORTEAMERICANO
Terciopelo Azul (Blue Velvet. Lynch. 1986) Muy pocas películas dicen tanto de sí mismas y muestran sus cartas ya desde el comienzo como esta arrebatadora y fascinante película, la obra maestra de David Lynch. Este alucinante y sarcástico comienzo es uno de los mejores de la historia del cine, y sirve como metáfora de las apariencias en las sociedades del bienestar, y de lo cerca que está esta apariencia de serenidad de los submundos y la perversión. Lynch dirige prodigiosamente una de las películas que más se asemeja a una auténtica pesadilla, la atmosfera que presenta la película en casi todo momento es onírica y surreal. Inolvidables los dos temas musicales que ambientan y redondean esta joya del cine: Blue velvet, cantada por la Isabella Rossellini, e In my dreams, que canta Dean Stockwell. Obra maestra.
Barton Fink (Coen. 1991) Es un film tan magnífico como desconcertante, propio de la pareja más creadora y excéntrica del cine norteamericano, los hermanos Coen, uno en la dirección, otro en la producción y habitualmente juntos en el guion, la cinta tiene una narrativa minimalista sobre la época dorada del cine americano de los años 40 y sus excéntricos directivos, en este caso la ficticia Capitol films. Barton Fink nos muestra en una atmosfera lúgubre e inquietante, significados filosóficos, sensaciones y texturas emocionales. Importa más la atmósfera que el argumento, es la sensibilidad a flor de piel como forma de conocimiento, de percepción y valoración de aquello que nos rodea. Una película que no te deja indiferente porque invita a la reflexión sobre el arte de escribir, el cine y lo que es más importante: la vida, la trivialidad de lo cotidiano dentro de una espiral de mediocridad de la que no se puede escapar.
Gummo (Korine. 1997) La película es cruda, difícil de ver, hiriente pero a la vez es hermosa. Muestra una oda a lo diferente, a los sueños de los desesperados. La realidad es horrible, peor que en una película de terror, abusos de todo tipo: violencia, racismo, pederastia, maltrato animal, prostitución. Dentro de esta sordidez tan bien retratada por Harmony Korine debido a su experiencia directa en los barrios que habitó en su adolescencia hay una empatía hacia lo marginado entre lo marginado: personas con síndrome de down, con trastornos psicológicos, albinos, homosexuales, enanos y gente en definitiva que busca vivir como se pueda. La grandeza de Gummo radica en difuminar estas fronteras entre lo que está mal y lo que está bien.
Boogie Nights (Anderson. 1997) Una maravilla de película que nos regala una historia cargada de alegría, tristeza, amargura, locura, derrota, nostalgia y más sensaciones. Todo de una manera fluida. Destaca la actuación de Mark Wahlberg, pero hay que decirlo Paul Thomas Anderson no se olvida de los actores secundarios, brindando una historia coral que, en su conjunto, es completa. Es cine puro, auténtico. Dos horas y media para dejarse llevar por los rincones de una industria cinematográfica que da mucho juego, al calor del sol californiano. Obra maestra.













