Salvo incidentes que, valga la redundancia, no incidieron en el resultado de las elecciones, de manera significativa, se llevó a efecto la jornada cívica, donde las y los ciudadanos salieron a cumplir con un derecho y una obligación, el ejercer su voto, en esto que fue una verdadera fiesta democrática, aunque para malestar de algunos que ya estaban acostumbrados a la mapachería, ahora ya no hubo el consabido acarreo de votantes, ni la práctica de carrusel.
Fueron unas elecciones bastante vigiladas, una de las más vigiladas de la historia. El hartazgo se hizo presente a la hora de emitir el sufragio, la gente decidió; No más de lo mismo. Así las cosas, la gente salieron a emitir el sufragio, parta evitar el robo de la elección.
Aunque antes de la campaña y durante la campaña, hubo acciones bastante cuestionables, que las autoridades electorales permitieron que se dieran, pese a las exigencias de la ciudadanía que se abrieran investigaciones, investigaciones que nunca realizaron y eso creó desconfianza entre algunos ciudadanos.
Pero hay que reconocer que desde el gobierno federal se buscó el mayor y mejor blindaje para las elecciones. Por cierto, fueron desplegados más de 99 mil oficiales de la Guardia Nacional, para vigilar el limpio proceso electoral. Evitar el robo de urnas y la compra de votos, el mismo día de las votaciones.
Y tres 300 elementos de la Marina y Ejército Mexicano, quienes se mantuvieron en los alrededores de las instalaciones de las casillas, no se acercaron a ellas, solo mantuvieron una cercanía relativa, por si acaso se hacía necesaria su intervención por la presencia de algún disturbio.
Estas acciones no se habían realizado antes en ninguna elección, de ahí que haya habido el interés del Gobierno Federal por blindar la jornada electoral. Lo malo es que aquí ha sido denunciado que las presiones para conseguir los votos, se hacen en los mismos domicilios de los votantes, pero, en fin, es agua pasada, ahora hay que ver todo de frente, todo para adelante, para atrás ni siquiera para tomar impulso.
Es tiempo de reflexión, de lo que está por venir, hacer los cambios que se deben hacer, no utilizar la producción de verduras y hortalizas del Complejo, para hacerse notar, para hacer campaña, como se hizo en los últimos años. Uno de los candidatos cumplió su objetivo; llegar a la presidencia, para eso participó, para buscar y lograr el triunfo, y, pues de antemano se sabía que sólo uno sería el elegido, como así fue, ahora a comenzar a echar andar los planes para cumplir con los proyectos que se plantearon a la ciudadanía, para cumplir con los compromisos adquiridos en campaña, dejar en claro que no se trató de ocurrencias, sino que se tenían, y se tienen, las bases para hacerlo.
Algo muy importante, tal vez lo más prioritario, es comenzar a planear qué se
va hacer para retener el nombramiento de Pueblo Mágico, porque si bien es cierto
que ya lo es, de manera oficial, también lo es el hecho que se amaga a los gobiernos
municipales de quitarlos de dicho listado si no cumplen con una serie de requisitos. Ya
en alguna ocasión se amagó a Xilitla con sacarlo del listado de Pueblos Mágicos, por la indolencia de las autoridades municipales, por no atender una serie de cuestionamientos que se le hicieron.
Aquí en Santa María del Río, es triste ver, por las mañanas, que unos viejos tambos de lámina son los contenedores de basura, incluso son insuficientes, es de reconocer que hay personal de barrido manual, que desde muy temprana hora realizan su trabajo en la entrada principal a cabecera, pero al estar en el jardín el espectáculo es triste, deprimente; basura por todos lados y los tambos de lámina, como contenedores de desechos.












