Por: El Primo Feliciano
Parecía que pasaba el tiempo y nada se hacía por recuperar lo que pertenece al pueblo e, indebidamente había pasado a manos de un prestanombre, identificado como Gil N., pero bien dicen que no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue y, por fin, se recuperó el terreno localizado en la entrada principal al Pueblo Mágico y la construcción en el mismo edificada, un local comercial que quedó muy ad hoc para el uso que desde la semana pasada se la dio; Promoción Turística, es decir, en ese lugar, estratégico, las y los turistas podrán recibir, de parte de las autoridades de Turismo Municipal, toda la información que requieran para hacer más agradable e interesante su estancia en este Pueblo Mágico, el cual requiere de captar cada día un mayor número de visitantes, con este tipo de acciones, las autoridades municipales que encabeza el licenciado Emmanuel Govea Díaz poco a poco afianza el nombramiento de Pueblo Mágico, porque no se debe olvidar que dicho nombramiento está supeditado, para que siga en ese catálogo, es que las autoridades realicen una serie de acciones, de proporcionar más infraestructura, sin alterar el entorno de pueblo, en contraparte, recibirá de las autoridades federales recursos, pero no en efectivo, sino a través de otras obras y de promoción turística, la divulgación del patrimonio cultural de Santa María del Río, más promoción a las artesanías para que sea, precisamente los artesanos y comerciantes en general los que resulten beneficiados y con eso el pueblo se encauce por la ruta del progreso. A más de uno debió haberle caído como cubetazo de agua fría en pleno sol de verano. Todo inició cuando las autoridades colocaron los sellos de clausura en la cortina metálica, ya se habían iniciado los trámites legales para recuperar ese espacio que es patrimonio del municipio. Se demostró con documentos en mano que se había hecho una jugarreta para pasar como válido un documento legaloide, supuestamente firmado por un exalcalde, este exalcalde fue llamado a comparecer ante la contraloría municipal y negó que la firma donde se reconoce como propietario a Gil N., no era la suya; la habían falsificado de una manera muy burda. El día de la entrega de las llaves del local, por parte del contralor al presidente Emmanuel Govea Díaz, fue prácticamente un día de fiesta para los sanmarienses que no se cansaban de grita; “¡si se pudo, si se pudo!”, pero no todo quedó ahí, pues se hizo el compromiso de seguir adelante; “¡vamos por más, todo lo que es del pueblo se va a regresar al pueblo!”.
Y, pues la moneda está en el aire. Faltan más terrenos por ser recuperados, entre ellos donde se encuentra una antena, por cuya renta un sujeto ya identificado recibe la friolera de 12 mil pesos cada mes, de él ya se tienen todos los datos y hasta de qué comunidad es, también se le señala como prestanombre y, si se investiga más afondo, para recabar más pruebas, el caso podría ser penal y entonces ya sería trabajo de la Fiscalía General del Estado el buscar y aportar pruebas al Agente del Ministerio Público. Mientras esto sucede, hay que esperar programas, porque, de acuerdo con la información que ha comenzado a fluir, esto apenas comienza, podría tratarse de solo la punta de iceberg. Aunque parezca comercial, pero esto es el cumplimiento a una promesa de campaña, promesa que refrendó el día del apoteósico cierre en la plaza principal.
Hasta la fecha el licenciado Emmanuel no le ha fallado a la gente, a esos 12 mil 501 votantes que le brindaron el voto el seis de junio del año pasado, hay voluntad y demostró con hechos saber honrar la palabra empeñada.













