El estado de Texas, en los Estados Unidos, declaró como su propiedad nueve islotes que se encuentran en el Río Bravo y cuya pertenencia se encontraba en vilo entre México y Estados Unidos. El anuncio podría detonar una crisis diplomática en el territorio entre ambos países que no se ha visto desde hace décadas.
Fue la comisionada de Tierras del estado de Texas, Dawn Buckingham, quien realizó el anuncio a través de la Oficina General de Tierras local, la división que identificó los terrenos como propiedad del gobierno estatal, lo que permitirá un reforzamiento de seguridad en colaboración con agencias federales e incluso el ejército.
Las nueve islas se encuentran en una zona que abarca a las ciudades de Laredo y hasta McAllen, de acuerdo con un mapa diseñado por la comisaría de tierras del estado.
La propia comisionada admitió que por el momento no se ha detectado que la zona sea utilizada para fines delictivos, sin embargo, aclara que experiencias previas muestran que zonas similares podrían ser vulnerables para su utilización con fines delictivos
De acuerdo con la agencia estatal, este anuncio marca la culminación del proyecto “protégelo”, una iniciativa del estado para fortificar las líneas fronterizas del estado y adquirir terrenos para la construcción de muros, obstáculos e instalaciones fronterizas, en lo que representa un espaldarazo a las duras políticas contra la migración irregular del presidente Donald Trump.
Hasta el momento, ni el gobierno mexicano ni la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) han realizado algún pronunciamiento público acerca de la declaratoria realizada por el gobierno republicano del estado de Texas, un aliado clave de la administración Trump.










