La imagen terminó diciendo más que los discursos. Durante la visita de Alejandro Moreno Cárdenas a San Luis Potosí, para encabezar un encuentro con las bases del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hubo una ausencia que difícilmente pasó desapercibida: la silla que debía ocupar Enrique Galindo Ceballos quedó vacía. Y no era cualquier silla. El actual presidente municipal de la capital es considerado una de las cartas más fuertes del priismo potosino rumbo a la gubernatura de 2027. Su ausencia, en un evento encabezado por el dirigente nacional del partido, fue interpretada por analistas como una señal política que trasciende a una simple inasistencia. Galindo Ceballos no habría querido prestarse a una fotografía destinada a mostrar unidad cuando, al interior del priismo potosino, persisten signos de desgaste, división y pérdida de presencia electoral. La silla vacía terminó convirtiéndose así en el protagonista involuntario de una reunión que buscaba demostrar músculo político. El supuesto liderazgo de la dirigente estatal del PRI, Sara Rocha quedó por los suelos, como simple manipulación..
El contraste resulta evidente: mientras el PRI presume una militancia activa cercana a los 39 mil electores en el estado, el capital político que se atribuye al alcalde capitalino rondaría los 55 mil posibles votantes. Es decir, Galindo podría representar electoralmente más que buena parte de la estructura formal que actualmente sostiene al partido. El escenario tampoco favorece al tricolor. De los 59 municipios potosinos, únicamente gobierna en seis: Armadillo de los Infante, Cerro de San Pedro, San Luis Potosí, Villa de Arista, Tierra Nueva y Villa Juárez.
En medio de este panorama, Alejandro Moreno confirmó que el PRI mantiene diálogo con distintas fuerzas políticas, incluido el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y no descartó una eventual alianza rumbo a 2027. También señaló que existen conversaciones con Acción Nacional y otros partidos para construir una coalición lo más amplia posible frente a Morena.
Pero mientras las dirigencias hablan de alianzas, consensos y competitividad, la política local parece enviar otro mensaje: antes de construir una coalición electoral, el PRI necesita reconstruir su propia casa.
Y en esta visita nacional, la fotografía más significativa no fue la del dirigente del PRI acompañado por sus militantes. Fue la de una silla vacía.













