Habitantes de más de 20 comunidades cercanas a la presa Endhó, en Hidalgo, alertaron sobre una crisis sanitaria y ambiental relacionada con décadas de descargas de aguas residuales procedentes de la Ciudad de México y de un corredor industrial instalado alrededor del río Tula.
La presa, localizada entre Tula de Allende y Tepetitlán, recibe contaminantes provenientes de más de 100 fábricas, una refinería y el sistema de drenaje del Valle de México. Una parte considerable de esos residuos llega al río Tula sin recibir el tratamiento adecuado y posteriormente desemboca en el embalse.
En la comunidad General Pedro María Anaya, pobladores realizaron un conteo que identificó al menos 42 fallecimientos relacionados con distintos tipos de cáncer, 15 personas sobrevivientes y seis pacientes que actualmente enfrentan la enfermedad. Los casos se concentran en unas cuantas calles, según el registro elaborado por habitantes.
Las cifras oficiales también encendieron las alertas. Desde 2016, la mortalidad por cáncer en Tula de Allende ha superado cada año el promedio nacional y en algunos periodos llegó a colocarse más de 50 por ciento por encima. En Tepetitlán también se registraron tasas elevadas de fallecimientos por insuficiencia renal y enfermedades urinarias.
No obstante, hasta ahora no existe un estudio epidemiológico público que demuestre de manera definitiva que los contaminantes de la presa sean la causa directa del aumento de enfermedades. Especialistas sostienen que existe una fuerte correlación, pero señalan que se requieren investigaciones sanitarias completas.
Análisis realizados durante las últimas dos décadas detectaron arsénico, mercurio, plomo, nitratos, bacterias fecales, solventes industriales y derivados de actividades petroquímicas en pozos utilizados por las comunidades como fuente de agua potable.
Un estudio oficial elaborado en 2024 encontró coincidencias químicas y moleculares entre el agua de la presa y el suministro de los pozos cercanos, lo que planteó la posibilidad de filtraciones. Autoridades responsables de la administración del agua cuestionaron posteriormente esos resultados y aseguraron que el líquido cumplía con los parámetros establecidos.
La contaminación también provocó la pérdida de vida acuática y la expansión del lirio en el embalse. La acumulación de esta planta favoreció la reproducción masiva de mosquitos, obligando a familias y estudiantes a permanecer dentro de sus viviendas y salones.
Aunque las autoridades iniciaron acciones de fumigación y retiro de lirio acuático, habitantes consideran que las medidas son insuficientes porque no incluyen atención médica integral ni estudios para conocer el verdadero impacto de la contaminación.
La presa Endhó es considerada una “zona de sacrificio”, término utilizado para describir territorios donde la salud de comunidades y ecosistemas queda comprometida por actividades económicas o decisiones de infraestructura que benefician a otras regiones.














