La credibilidad de los comicios dependerá de la independencia del árbitro, la transparencia en sus decisiones y la selección de una presidencia con capacidad técnica, advierte académico de la IBERO
La crisis de confianza en el Instituto Nacional Electoral (INE) puede convertirse en un problema para las elecciones de 2027 si las dudas sobre la imparcialidad del organismo terminan por extenderse a la legitimidad de los resultados, advirtió Carlos Maldonado Alvarado, académico de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
El riesgo, planteó el especialista del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, no se limita a la credibilidad de quienes dirigen el Instituto. También alcanza la percepción ciudadana sobre la capacidad de la autoridad para organizar los comicios, garantizar condiciones de competencia y certificar los resultados con independencia de los intereses partidistas.
En este escenario, la designación de quien encabece la presidencia del INE y la preservación de sus contrapesos internos serán determinantes para evitar que el cuestionamiento a sus autoridades se convierta en una duda generalizada sobre la organización electoral.
Maldonado Alvarado sostuvo que la transparencia no puede limitarse a responder cuando estalla una controversia: requiere investigaciones oportunas, rendición de cuentas y sanciones cuando se acrediten irregularidades.
La confianza institucional, señaló, exige que los señalamientos se investiguen por las vías correspondientes, sin anticipar culpabilidades ni utilizar las controversias como justificación para debilitar la independencia del organismo.
UNA PRESIDENCIA BAJO PRESIÓN POLÍTICA
La renovación de la presidencia del INE representa uno de los principales desafíos institucionales. El procedimiento involucra a la Cámara de Diputados y a un Comité Técnico de Evaluación, que debe examinar los perfiles conforme a los requisitos establecidos.










