VILLA DE REYES. – En Fuerzas Municipales de Villa de Reyes nuevamente hay movimiento, y no precisamente porque la corporación atraviese una etapa de estabilidad. Anahí Martínez Moreno dejó el cargo que ocupaba al frente del área, con lo que se suma una nueva salida a una dependencia que ha enfrentado cambios constantes en su conducción. Martínez Moreno permaneció poco más de cinco meses en el puesto y su último día al frente de Fuerzas Municipales fue el 15 de septiembre.
Tras su salida, las funciones del área quedan bajo la conducción del director de Seguridad Pública, Benjamín Pérez del Río, quien concentra también responsabilidades relacionadas con Tránsito Municipal y Seguridad Pública. La situación vuelve a colocar bajo los reflectores la manera en que se administra una de las áreas más delicadas del municipio.
La rotación de responsables no es un asunto menor cuando se trata de seguridad, tránsito y prevención, pues cada cambio implica ajustes, nuevas instrucciones y, sobre todo, la necesidad de mantener una cadena de mando clara. En Villa de Reyes ya debería existir mayor certeza sobre quién manda, quién toma las decisiones y quién responde por los resultados.
La ciudadanía no necesita una corporación atrapada en movimientos internos ni una estructura donde las responsabilidades puedan confundirse; necesita policías que sepan perfectamente a quién responder y autoridades capaces de establecer límites y hacerlos respetar. También corresponde al Ayuntamiento aclarar institucionalmente las razones de esta nueva salida y explicar cómo quedará organizada la dependencia.
El silencio únicamente deja espacio para versiones, especulaciones y cuestionamientos sobre la conducción del área. El alcalde, como responsable de la administración municipal, tiene en sus manos la obligación política y administrativa de poner orden. No basta con cambiar nombres o concentrar funciones: hace falta una estructura funcional, reglas claras y una conducción que permita que Fuerzas Municipales cumpla con su responsabilidad sin disputas internas. La salida de Martínez Moreno no debería convertirse simplemente en otro relevo dentro de una dependencia que parece no encontrar estabilidad. Si realmente se busca mejorar la seguridad del municipio, llegó el momento de dejar atrás la improvisación y definir con claridad quién dirige, quién ejecuta y quién responde cuando las cosas no funcionan.














