Ciudad Maderas

El relegado

Para poder ser miembro intachable de un rebaño, ante todo hace falta ser un borrego. Albert Einstein.

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Dicen que mientras el gato no está, los ratones hacen fiesta. Y es que apenas nos vamos enterando del desalojo de la delegación de Pozos, y al mismo tiempo nos enteramos de que ya tiene más de un mes con las puertas cerradas. Resulta que una gentil damisela que pelea por 4 espacios de venta en la vía pública inició una revuelta que culminó con el paro de actividades. El delegado Gerardo Ávila prefirió no contaminar el proceso electoral y aceptó dialogar sin desalojar a las diez personas acompañadas de algunos menores que se instalaron de forma permanente en el exterior de las oficinas delegacionales y clausuraron las puertas para que nadie pudiera ingresar. En la resaca de la elección y con el boleto de reintegro en el bolsillo, el alcalde Enrique Galindo se tomó su tiempo para volver asumir el cargo, antes unas vacaciones en la madre patria y después, un poco de dilación mientras amainaba el vendaval desatado por la tragedia del antro Rich y su barandela de fideo. El alcalde capitalino es un tigre, pero de esos que les gusta andar agazapados.

Mientras tanto, en el ayuntamiento de San Luis Potosí no había orden, ni pies, ni cabeza, ni tantita madre. La alcaldesa interina Daniela Cid y un florero sobre el escritorio, exactamente lo mismo. El peor error de su padrino, el exdirigente estatal panista y diputado local Juan Francisco Aguilar quien la hizo regidora y de ahí ella se lanzó a la fama, fue electa como alcaldesa sustituta por su habilidad para volverse invisible, Juan Francisco lleva récord 2 de 2. El segundo fue elegir y repetir en la primera plurinominal al potro Alejandro Fernández, primer galindista del cabildo capitalino y mozo de estoques del maestro Galindo Ceballos. Ahora sí que como decía la gente de antes: unos corretean la liebre y otros la alcanzan. Los que lo conocen afirman que el regidor de marras salió bueno para dos cosas, los bisnes y la basura. El tipo es básico en la alineación oficial y aunque antes jugaba de banca, ahora es el centro delantero del equipo -ligeramente cargado a la derecha.

La verdad es que durante la campaña electoral todos los funcionarios estaban más atentos a ayuntar algo de gentecilla al candidato de su predilección, el maestro Galindo se llevó de licencia temporal en su campaña a sus mejores colaboradores, -no quiere decir que sean los más idóneos, igual son tuertos en un ejército de ciegos- algunos no peores y otros, francamente inimputables. Como Luis Gerardo Aldaco, candidato a diputado local por el mismo distrito y delegado de La Pila con licencia provisional, el tipo es como un grano en el perineo, y encima siglado por el PRD, porque los genios analistas electorales que asesoran al alcalde le dijeron que podía quedarse con la franquicia, -puro dinero tirado a la basura. Después del penoso incidente que ellos llaman campaña, pasó lo que todos sabían, la más vergonzosa derrota se presentó vestida con traje amarillo y tenis negros. No cabe duda de que el ser humano es el único animal que comete el mismo error dos veces consecutivas, -y no me refiero al candidato Aldaco, sino al que lo hizo compadre.

Pero volviendo a San Francisco de los Pozos nadie la vio llegar, así nomás doña María Luisa Rivera Jasso dijo: “de aquí soy”. En San Luis Potosí les valió madre, lo importante era el festejo y dejarse ver cercanos al maestro. Mientras tanto en terrenos de la delegación no faltó quien viera la posibilidad de dar machetazo a caballo de espadas, Andy Pozos el secretario de la delegación comenzó a conspirar porque en su lógica maniqueísta, si los inconformes pedían la cabeza del actual delegado, él podría llegar al cargo de forma supletoria. Al parecer al ex alcalde de Tierranueva no le quedó claro la primera ocasión cuando Enrique Galindo presentó la nominación para Jorge García Medina, y aún ante su ausencia prefirió confiar en Ángel Castillo Torres que digámoslo con todas sus letras, no era su hit y, además, nunca ha batallado para deshacerse del compromiso cuando ya no le apetece. Después de la intempestiva salida del segundo delegado de esta administración llegó Gerardo Ávila y quedaron claras dos cosas, que él sí es amigo del alcalde reelecto y que Andy Pozos nunca va a pasar del corredor, igual que un perico domesticado.

Al parecer el agua ya regresó a su cauce, pero no significa que las cosas estén bien, y mucho menos resueltas las causas, lo que la protesta de María Luisa Rivera Jasso dejó expuesto es que no hay control en la delegación de Pozos, quizás por falta de mano dura del delegado, -atribuible a su estilo condescendiente de dirigir- y por indolencia, empezando porque en esta administración municipal se le han quitado casi todas las facultades ejecutivas, de mando, presupuestales y hasta políticas a las delegaciones, son meras ventanillas para trámites y cobros, -así ni quien chingados los va respetar. En ese limbo hay vacíos de poder que se llenan inmediatamente, ahora sí que quien tiene más saliva traga más pinole, tal es el caso de Consuelo López Pardo encargada del área de comercio, en cierta forma la responsable del origen de la disputa que llevó al grupo de inconformes a tomar el espacio físico de las oficinas delegacionales. Se habla de cobro de piso, extorsión y hasta se le acusa de solapar giros negros o cervecerías que no reúnen los requisitos legales para su operación como los denominados zona 57 que operan como antros con permisos de antojería con venta de cerveza o el denominado “container 7 B” que durante años funcionó con permisos provisionales que se refrendaban cada mes por no contar con los permisos correspondientes.

Es tal el poder de la encargada del comercio en la delegación que su hijo tiene el privilegio de colocar un puesto de hamburguesas en plena plaza principal de la delegación y hay otro personaje que presume de pagar tres mil pesos para colocar un amplio puesto de crepas frente a la iglesia. En las meras narices del delegado se hacen negocios y se mercantiliza los pocos espacios de poder que aún sobreviven en lo que en otra época era una especie de mini alcaldía que se ganaba por simpatía, más que por voto popular. Hubo alguna vez un tiempo en que los responsables de la delegación de Pozos tenían el poder para despedir y contratar personal y funcionarios, licitar obras, hacer acuerdos políticos, renunciar libremente y hasta hacer favores, pero para eso hacen falta dos cosas. Por lo pronto ya está de regreso el alcalde Enrique Galindo Ceballos y mientras Pozos no sea municipio, (como ya está autorizado por el congreso y frenado por un amparo) hay doscientas mil personas que exigen servicios públicos y requieren que exista una autoridad municipal, aunque sea de membrete.

@gandhiantipatro

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