Cada 21 de julio el mundo rinde homenaje al mejor amigo del ser humano. Sin embargo, más allá de consentir a las mascotas con premios y paseos, el Día Internacional del Perro nació con un propósito mucho más urgente: visibilizar la realidad del abandono animal y concienciar sobre la tenencia responsable.
Este día se estableció en el año 2004 ante el alarmante incremento de perros sin hogar a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 70% de los perros en el mundo no tienen un hogar fijo, viviendo en situación de calle o alojados en refugios temporales.
«El Día del Perro no es solo una fiesta de felicitaciones en redes sociales; es un recordatorio de que adoptar transforma dos vidas: la del animal y la de la familia que le abre las puertas.»
Las organizaciones de protección animal aprovechan esta fecha para impulsar tres pilares fundamentales:
Promoción de la adopción: Fomentar la adopción en refugios y albergues en lugar de la compra en criaderos o comercios.
Esterilización masiva: Controlar la sobrepoblación canina e impedir que futuras camadas terminen en situación de vulnerabilidad.
Vacunación: Garantizar esquemas de salud completos y un entorno seguro contra el maltrato y la negligencia.











