Al hablar de calidad de vida, las autoridades gubernamentales y de salud deben asumir una visión más sistémica sobre la atención a la niñez, pues a los menores no solo les afecta la pobreza, sino también el entorno familiar, advirtió el investigador de la Coordinación Académica Región Huasteca Sur (CARHS) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Dr. Johny Bautista Valdivia, coordinador de la Licenciatura en Psicología que se imparte en la entidad.
El especialista expresó lo anterior tras el informe anual del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que señala que más de 417 millones de niños —el 20% de la población infantil mundial— en países de renta baja y media, como México, enfrentan al menos dos privaciones graves en aspectos esenciales como educación, salud, vivienda, nutrición, saneamiento o agua potable.
Insistió en que la protección de niñas y niños debe ser integral. Desde el ámbito psicológico, afirmó que la intervención debe iniciar desde el embarazo, mediante estimulación temprana y acompañamiento emocional, acciones que deben ser impulsadas por el sector salud. Esto, explicó, es fundamental para el desarrollo emocional y cognitivo, y permite prevenir problemáticas futuras.
En materia de nutrición, señaló que recibir apoyo alimentario no garantiza que un menor esté sano, pues influyen factores adicionales en la calidad de su alimentación. Asimismo, indicó que estudiar en una escuela pública tampoco garantiza una educación adecuada, ya que la infraestructura deficiente y la falta de docentes influyen en la calidad del servicio, aspectos que deben considerarse desde las políticas públicas.











