El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la incautación de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela, en un hecho que incrementa la tensión entre Washington y el gobierno de Nicolás Maduro. El mandatario calificó al barco como “el más grande jamás incautado”, aunque no detalló las razones del operativo ni precisó el destino del petróleo, más allá de señalar que su país “asume” que retendrá la carga.
De acuerdo con fuentes estadounidenses, el decomiso fue realizado por la Guardia Costera con apoyo de la Marina, bajo la autoridad de leyes federales. Personal operativo descendió desde helicópteros desplegados desde el portaviones Gerald Ford para tomar control del buque identificado como Skipper, el cual transportaba aproximadamente 2 millones de barriles de crudo pesado.
El barco habría zarpado de territorio venezolano el 2 de diciembre rumbo a Cuba, según una fuente citada por la agencia Ap, y trasladaba petróleo presuntamente comercializado por Cubametales a intermediarios asiáticos. Estados Unidos sostiene que el Skipper formaba parte de una red ilícita de traslado de crudo vinculada a organizaciones consideradas terroristas, motivo por el cual ya se encontraba bajo sanciones.
La incautación ocurre en un contexto de aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe y tras varias operaciones marítimas letales ejecutadas por Washington bajo el argumento de combatir el narcotráfico, acciones que han generado cuestionamientos en el Congreso. Organismos internacionales, como el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, han solicitado reducir la tensión entre ambos gobiernos.
Hasta el momento no se ha informado sobre la situación de la tripulación ni sus nacionalidades. La autoridad marítima de Guyana denunció además que el Skipper utilizaba falsamente su bandera, lo que podría derivar en sanciones adicionales.











