¿Que la virgen lo enderece?

Desde su origen, con tierras ejidales adquiridas por terceros y vendidas por Gobierno del Estado, Ciudad Satélite acumula opacidades en sus manejos. Y fracasos en el intento de construir y colocar vivienda de bajo costo de manera intensiva.


El primer beneficio de Ciudad Satélite que el gobierno estatal gallardista otorga es para la iglesia católica: más de 6 mil metros cuadrados para un templo, un lugar para la advocación de la Virgen de San Juan, muy popular.


El día del anuncio, se fijó el fin del presente mes o el inicio del siguiente para empezar la obra. Se dijo que la solicitud se había hecho a tres gobernadores anteriores, sin respuesta.


El pasado septiembre, el Instituto de Vivienda del Estado, Invies, respondió a una solicitud de información pública sobre el número de casas construidas en Ciudad Satélite, el megaproyecto marcelista de vivienda social que arrastra de muy mala manera el gobierno estatal.


Con la advertencia de que esa entidad no se encarga de las viviendas construidas (¿?), respondió con una tabla desglosada por año, a lo largo de 14, con los datos de las viviendas “individualizadas” por la iniciativa privada y el Invies: 5 mil 657.
La cifra, en 14 años, queda muy lejos de las pretensiones de cuando se creó Ciudad Satélite. Cierto, parte de los predios los ocupa un parque industrial, pero el fin central de esa gran inversión en lo que se suponía sería tierra barata para la construcción de vivienda intensiva a bajo precio, no se dio.


En esa misma solicitud se pidieron datos de las viviendas ocupadas de manera ilegal. Precario, sí, pero Ciudad Satélite es un espacio deseable para precaristas que han ocupado casitas como les ha dado la posibilidad y la falta de vigilancia.
El gobierno de Carreras en el último informe. Reportaba una “inversión histórica” de 270.1 millones de pesos en urbanización, viviendas, servicios y compra de reserva. Y al gobierno antecesor, de Toranzo, le atribuyó 100.8 millones de pesos invertidos. Con todo, esfuerzo y resultados fueron pálidos con respecto de los ambiciosos planes de creación de Ciudad Satélite.


El fideicomiso que se formó entre Invies, el Bansefi (ahora Banco del Bienestar), otro banco y once constructoras, registra una superficie de 6 millones 884 mil 998 metros cuadrados. Hubo cinco convenios modificatorios de ese fideicomiso. Se suponía que tan solo en el primer año, se construirían 3 mil 500 viviendas; van 14 años, el fideicomiso ya se extinguió, como muchos otros por instrucción presidencial, y Ciudad Satélite no anda ni de lejos en las pretensiones de creación.


Lo de las constructoras acabó en demandas y no se tiene muy claro cómo es que el Gobierno salió de ellas, pues los reclamos eran millonarios. El enorme predio se repartió entre constructoras, primero locales y después foráneas. La crisis del ladrillo echó abajo los proyectos con Urbi y otras desarrolladoras monstruo. La administración de Toranzo, con vulgar criterio político, consintió en que Antorcha ocupara viviendas que no despertaban el interés del mercado al que se supone que estaban destinadas: pocos quieren irse a vivir a un lugar distante de la ciudad, con deficiente servicio de transporte y sin ningún atractivo o servicios. También se hizo un esquema desarrollador con la CTM, pero tampoco se avanzó mucho.

Mediante decreto que autoriza la enajenación de cuatro superficies de Ciudad Satélite equipamiento urbano, en 2008, se destina un millón 264 mil 765 metros cuadrados de toda la superficie para equipamiento urbano. Es ahí donde se supone se construirá la iglesia. El artículo cuarto de ese decreto establece la obligación del Invies de mantener informado al Congreso del Estado sobre los avances de Ciudad Satélite; hacia afuera, para los ciudadanos, sólo a punta de gestiones de transparencia, atendidas a veces muy a regañadientes.


Qué hará la recién iniciada administración gallardista con Ciudad Satélite, ni cómo la recibe, no se sabe aún. Por lo pronto, concede terreno para un templo dedicado a una advocación mariana con muchos seguidores y tradición popular. A lo mejor y confía que obre el milagro de que el lugar se desarrolle al ritmo que se supone debió ocurrir, con un sitio religioso que atraerá multitudes y eso significa comercios y servicios alrededor.
Y también es probable que acicatee más la tentación de las invasiones precaristas y haya más invasiones y aprovechamientos turbios.

LA BASURA O LA VIDA. Desde hace meses, quienes trabajan en la recolección de basura doméstica, pepena y confinamiento de la misma, se topan con varios fenómenos y conductas relacionados en buena parte con los efectos económicos de la pandemia. El primero, y de más cuidado, son los amagos, a mano armada, a los recolectores de la empresa concesionaria.

PEPENA EXTREMA. Con más frecuencia en calles del Centro y ciertos barrios tradicionales, los sujetos exigen que no se lleven las bolsas y “esperen” a que ellos las revisen primero. Los trabajadores tienen la instrucción de no generar ninguna situación que ponga en mayor riesgo sus vidas. A veces por ellos prefieren dejar las bolsas y alejarse a continuar su trabajo.

EL METAL DESEADO. Por otra parte, los vecinos de las calles céntricas donde destacan algunos antros, señalan que ha habido pleitos muy violentos por las bolsas y cajas de basura de estos establecimientos, basura comercial. La presunción de que haya latas de aluminio, desata discusiones entre esto personajes nocturnos.

CRECIENTE FAMILIA. Además, los dirigentes de organizaciones de pepena con más tiempo en las planchas de los destinos sanitarios de la basura, empezaron a darse cuenta que aparecían nuevos grupos y colegas conforme la pandemia se alargó. Los centroamericanos son los más identificables, pero también potosinos a quienes los confinamientos y las restricciones sanitarias les complicó la vida en pequeños negocios familiares o en empleos precarios.

LA BASURA SALE PARA TODOS. De unos ochocientos pepenadores o recuperadores de reciclables presentes en las planchas de pepena, pasaron en ocasiones a más de dos mil en un año, todos reclamando su derecho a buscar algo de valor antes de que la concesionaria deposite y compacte todo en el relleno.

IMPROVISADO, MUY. Se entiende que un acceso provisional a un parque no es una construcción que uno pueda esperar con acabado al detalle, pero el que abrieron en la lateral del Salvador Nava, mientras construyen una mastodóntica puerta donde estaba la arquería de Tata Nacho, podría ser una improvisación menos deficiente con algo de dedicación. Pero se limitaron a hacer que la reja se abra y trazaron un sendero muy precario entre árboles y hierba.

¿HORARIO DE OFICINA? Deportistas y caminadores tempraneros que acostumbraban entrar por la arquería principal de Tata Nacho, desde las cinco hasta las seis y media de la mañana, no encuentran abierto el acceso antes de las seis, a veces hasta seis y media. Y si es que lo abren pasadas las seis, todavía está oscuro y hay que llevar lámpara de mano o de minero, porque no se ve por dónde se pisa. Alguien va a acabar por romperse las narices con una mala caída.


CAMINITO DE LUZ. En lo que la nueva administración levanta su versión doméstica y libre de la puerta de Brandemburgo, no es excesivo pedir que invirtieran en un par de extensiones de esas que han puesto de moda las terrazas antreras y las desplegaran para iluminar el sendero provisional. O por lo menos unas mangueras de luces led.


DEMANDA AUTÉNTICA. Y si además de levantar la nueva arquería que nadie pidió, pudieran atender la solicitud -esa sí largamente sentida-, de mejorar la limpieza de los baños del parque y mejorar su iluminación, habremos usuarios muy agradecidos, aunque el Partenón apoteósico de la obra en construcción no nos acabe de convencer. Eso de ver muchachas ciclistas que se meten al baño cuando no hay de otra con todo y la bicicleta cargada, porque la linterna es la única forma de contar con algo de luz, es muy miserable.


POTENCIAL GASTRONÓMICO. Estamos a veces tan acostumbrados a disfrutar de la variedad de la cocina regional potosina, del Altiplano a la Huasteca, que poco reparamos en lo que puede tener de descubrimiento para los foráneos. Ya lo puede decir don Taurino Galván, con tres décadas de elaborar platos huastecos a los potosinos de la capital.


UN SONORO NOMBRE. El dueño del “Rincón Huasteco” sirvió la cena para la actriz Ofelia Medina, y los y las cineastas que participaron en el 4° Festival Cinematográfico Universitario. Algunos no conocían más que de nombre el zacahuil. Unos quesitos de guaje tamaño botanero fueron la sorpresa. Se llevó un agradecido y espontáneo abrazo de la actriz Sophie Alexander cuando se lo presentaron: “No me voy a olvidar de dos cosas: de su nombre y de la cena”.

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