Tercera llamada
Poco trabajo, mucho dinero, pulque barato, !VIVA MADERO¡ coplas
El proceso electoral entró en su fase terminal, cada candidato o candidata tiene sus encuestas y sus expectativas muy claras, no se comparten obviamente, se guardan celosamente los gestos cuál jugadores de póker, cualquier detalle distintivo que pudiese delatar la menor debilidad podría ser fatal.
El dispendio ha sido descomunal, pero falta lo más costoso en cualquier elección mexicana, la operación política previa a la jornada electoral, para ello, los equipos de negociadores ya han establecido contacto y se expusieron la reglas del juego. Hasta este punto, quién no tenga el trabajo previo y recibe una inyección de recursos económicos, más vale no gastar el dinero, quince días antes de la votación aún es posible hacer el cambio de luces, pero su rango de efectividad disminuye.
El equipo de campaña de Ricardo el pollo Gallardo Cardona parece ser el más organizado, ha recorrido todo el estado armando tremenda boruca. En términos de percepción se ha logrado colocar en el ánimo popular como el seguro vencedor, lo cual no implica que el ciudadano común esté pensando en obsequiarle su voto. Tal vez simplemente asume que ya el resultado podría estar definido y no hay razón para esforzarse por averiguar las propuestas de campaña, o revisar el currículo para enterarse si el candidato en cuestión es un buen administrador o un arrogante político promedio que sólo busca el poder para satisfacer su egolatría.
Gallardo ha invertido bien el dinero inflando una burbuja, a finales del 2020 simuló un proceso interno donde a pesar de ser candidato único del partido verde realizó actos de campaña por todo el estado para promover al partido y su candidatura, aprovechando las lagunas jurídicas de la ley electoral gastó excesivamente en utilitarios y accesorios con su efigie impresa, la autoridad electoral fue omisa, por temor o complicidad, solaparon lo que en otros casos suelen ser muy estrictos.
Tanto el INE como el ceepac han sido en extremo tolerantes con las excentricidades del “pollo”, nadie quiere pelearse con un bravucón de callejón, y menos si trae dinero y su mala fama lo precede. El área de fiscalización del consejo estatal electoral y de participación ciudadana ha sido demasiado incompetente para documentar lo evidente. La inmensa cantidad de gente que piensa que Gallardo puede ganar lo dicen precisamente porque asumen que trae mucho dinero para comprar votos. Esa es su mejor propaganda.
En la semana, la inusual portada de un diario nacional destacaba a ocho columnas un empate técnico entre Ricardo Gallardo Cardona y Octavio Pedroza Gaitán, los dos con sendo 38 % de preferencia electoral, más rezagada viene Mónica Liliana Rangel, la candidata de Morena y hasta el momento la más inocua de los aspirantes, y creo que superar al candidato de la coalición “si por San Luis” (o a Juan Carlos Machinena el participante testimonial de Fuerza por México) era algo que nadie pensó que podría lograrse, la “doctora Mónica” no se ríe y cuando lo hace, los mariachis callan, los pájaros dejan de trinar y los niños lloran. Y ella sigue riendo pá dentro.
Hay triunfalismo en el campamento gallardista, pesimismo en la sede de la coalición y hermetismo en donde la doctora Mónica da consulta, cada quien habla según le va en las encuestas, hay de todos tamaños, colores y sabores, algunos instrumentos estadísticos que se divulgan incluso tienen la excesiva tiricia de cerrar los números. ¿Para que andar usando decimales? Si al final ustedes entienden.
A Gallardo le favorece algo que quizás habíamos perdido de vista, el potosino es harto novedoso, si aparece una nueva tienda de donas en la ciudad, los potosinos estarán haciendo fila apenas amanezca. Quizás después se arrepientan, pero por lo pronto irán hacer el caldo gordo por el simple hecho de estar ahí, el oriundo del gran tunal es mitotero y faramalloso por naturaleza propia y plena convicción.
Por su parte Octavio aprieta el paso, revisa sus notas y hace un pase de lista, los aliados comienzan a titubear y ante la cercanía del evento final, muchos flaquean, el acoso del pollo a los activos pedrozistas al interior del estado es incesante, algunos cederán a la persistencia del operador político, si es capaz de poner en perspectiva las cosas para el cúmulo de agraviados por la coalición.

Indistintamente de los acomodos, en cada municipio donde hay coalición, hay un grupo político que históricamente rivalizó con sus ahora aliados, ese grupo político puja por obtener una mísera regiduría y se siente ofendido porque sus líderes estatales les impusieron sin consultarlos una alianza imposible, improbable e innecesaria en muchos casos.
Esos personajes en cuestión, si no sufren una intervención de parte del candidato a gobernador, perderán totalmente el vínculo y la ausencia de compromiso genera, justifica y hasta promueve las traiciones, porque precisamente los panistas o priistas de los municipios se sienten traicionados, humillados y ahora vilipendiados.
Si Octavio no concibe la política como una asociación de intereses comunes en pro de un objetivo primordial: el poder por el poder mismo. Pedroza Gaitán es el candidato de la gente moderada, la música lenta y no tan estridente es la banda sonora de su vida, de ganar dejará claro que a los potosinos les gusta la parsimonia y el tedio. La persistencia del sujeto será enaltecido por sus correligionarios como la clave del éxito y el sexenio se irá como una pesada gota de aceite cayendo de un glifo.
@gandhiantipatro










