Por: El Jofrito
Pues sí, el evento principal de la FERETI-2025 dejó en claro, una vez más, que cuando se trata de fiesta y espectáculos, la presidencia municipal juega con cartas marcadas. De último momento se anunció que el grupo estelar sería Los Alameños, pero lo que más indignó no fue la sorpresa musical, sino el lugar elegido: otra vez el Campo Deportivo Ramiro Cuevas, convertido por enésima ocasión en la cantina más grande del estado. Decenas de comerciantes habían puesto sus esperanzas en el Teatro del Pueblo, donde históricamente la derrama económica se reparte entre quienes se instalan con venta de comida, bebidas o productos locales. Pero esta vez los “ganones” fueron otros, en un mercado cautivo y controlado que dejó con las manos vacías a los vendedores tradicionales. La molestia fue evidente. Hubo reclamos, hubo caras largas y hubo quienes de plano se sintieron traicionados, porque ni siquiera se les permitió levantar algo de venta en las inmediaciones. La jugada fue cerrada: todo en beneficio de unos cuantos, a costa de quienes año con año sostienen con su trabajo y esfuerzo el ambiente de feria.
Lo curioso es que nadie sabe, o nadie dice, qué tipo de arreglo se tejió entre la presidencia y los organizadores. Lo único claro es que las decisiones tomadas dejaron con un palmo de narices a los comerciantes locales. La FERETI, que debería ser la máxima fiesta del pueblo, se convirtió otra vez en una vitrina de intereses y en el recordatorio de que, en política, la diversión también tiene dueño.
Como ya es costumbre, las autoridades municipales salieron a presumir en redes sociales que la FERETI-2025 se desarrolló con “saldo blanco”. Nada nuevo bajo el sol: mentiras vestidas de verdades que intentan maquillar lo evidente. Porque quienes estuvieron en el Ramiro Cuevas o en sus alrededores saben bien que los pleitos abundaron, que hubo heridos y que los testimonios públicos contradicen de frente la versión oficial. Pero claro, resulta más cómodo posar para la foto con discursos de “fiesta familiar” que reconocer que la feria volvió a ser terreno de riñas y excesos. Eso sí, para subir historias en Facebook y celebrar una “feria ejemplar”, siempre hay tiempo. Por si fuera poco, durante las madrugadas de feria también se registraron percances de tránsito, como el del chofer de una camioneta que perdió el control y terminó en el vado, adelante del río. El vehículo, con daños visibles, fue arrastrado a un corralón, pero nunca se aclaró si se aplicaron los protocolos correspondientes. ¿Se investigó si el conductor iba ebrio? ¿Se puso el automotor a disposición de la autoridad? Silencio absoluto. La FERETI-2025, que debería ser orgullo de Tierra Nueva, se ha convertido en un espejo incómodo: mientras la presidencia presume cifras alegres y calma ficticia, la realidad muestra pleitos, desorden y omisiones. Y aunque quieran tapar el sol con un dedo, las imágenes y testimonios de la gente son imposibles de borrar. No ha quedado del todo claro que pasó con la presencia de patrullas del estado de Guanajuato en territorio potosino en este caso en el ramal de la carretera 57 a esta cabecera municipal de Tierra Nueva, aunque en la demarcación de Santa María del Rio, que es a donde pertenece ese tramo, en el entronque con la localidad de El Fuerte, donde, junto con patrulla rotuladas como de la Guardia Nacional, instalaron un retén. No se debe olvidar que menos de 72 horas después, fueron interceptadas en el estado de Querétaro, cuatro patrullas que al parecer eran clonadas de; Xilitla, Axtla de Terrazas, Ciudad Valles y Tampamolón Corona. Por hoy se nos terminó el espacio. Nos leemos la semana próxima.











