SANTA MARÍA DEL RÍO. – Miles de peregrinos concurrieron a, santuario de Torrecitas, en una de las expresiones de fe más profundas y antiguas de la región, que año con año cobra fuerza conforme se acercan las celebraciones guadalupanas de diciembre.
Desde tempranas horas, columnas de caminantes comenzaron a verse sobre caminos rurales, brechas y carreteras que convergen hacia la pequeña comunidad de Torrecitas, donde, según la tradición local, en 1771 la Virgen de Guadalupe se apareció sobre una peña, convirtiendo el sitio en punto de devoción permanente.
Los contingentes provienen de diversos municipios de San Luis Potosí —entre ellos Cerritos, Rioverde, Ciudad Fernández, Villa Hidalgo, Zaragoza, Villa de Reyes y Soledad de Graciano Sánchez— así como de varias localidades del vecino estado de Guanajuato. Algunos peregrinan a pie, otros a caballo, en bicicleta o vehículo, pero todos con el mismo propósito: llegar ante la imagen que resguarda la capilla del paraje serrano.
A lo largo del camino se observan familias completas, grupos de jóvenes y personas mayores que, apoyados con bastones, mochilas ligeras y veladoras, avanzan con paso firme.
Para muchos, se trata de una promesa cumplida; para otros, de una tradición heredada. Pero en cada rostro se refleja el mismo espíritu: agradecimiento, fe y una esperanza renovada.
Autoridades locales y grupos voluntarios mantienen labores de apoyo, hidratación y orientación en los puntos de mayor afluencia. El tránsito vehicular se ha vuelto lento en algunos accesos debido al constante flujo de peregrinos, por lo que se recomienda circular con precaución.
El peregrinar hacia Torrecitas, más que un recorrido físico, se ha convertido nuevamente en un viaje emocional y espiritual para miles de potosinos y visitantes que, en comunidad, mantienen viva una tradición que ha perdurado por más de dos siglos.











