Solo a los ratas los ratifican. Sabiduría popular.
En el entendido de que el Gobernador sabía lo que hacía cuando propuso la ratificación de nueve magistrados y magistradas del poder judicial del estado, no hay duda de que el respeto por los integrantes del poder legislativo es ínfimo.
En épocas más agrestes, el mínimo pudor habría sometido a la razón al gobernante en turno. Pretender que derivado de una extensa y concienzuda reflexión se concluye que casi todos los integrantes del poder judicial del estado deben perpetuarse en el cargo, es una falacia. Es obvio que las razones distan mucho de cuestiones de análisis técnico jurídicos sobre el desempeño de los magistrados y sus estadísticas, o peor, su fama pública. Además, ¿cómo podría evaluarlos un gobernante que en materia jurídica ha ido dando tumbos desde el inicio de su gestión hace ya más de cinco funestos años?
Las consecuencias de semejante insensatez podrían ser catastróficas para el estado y la vida pública, según la constitución política del estado de San Luis Potosí los magistrados son electos por el poder legislativo mediante terna enviada por el gobernador del estado y se requiere mayoría calificada para ser designado por obra y gracia de Dios. El cargo dura seis años y la vergüenza toda la vida como dijera el ilustre abogado J. Carmen García Vázquez, quien fuera diputado panista y además tuvo que sufrir equivalente turbación en varias ocasiones, así que sabía de lo que hablaba.

Pero la perniciosa necedad de ratificar un magistrado (o nueve) tampoco es gratuita, según nuestras leyes, si después de haber cumplido un periodo de gestión de seis años, y a punto de concluir su periodo, el gobernador en turno considera que sería terrible prescindir de su sapiencia, puede proponer su ratificación. Para entonces, los diputados del congreso local están enterados de que existe un ser sobrenatural que se desempeña con rectitud y sabiduría en el poder judicial. Incluso a ese tipo de personas no hay que evaluarlos, se les debería suplicar que se queden en el cargo.
Es hasta ofensivo tener que revisar con exhaustiva minuciosidad todos los expedientes judiciales y las resoluciones donde han sido ponentes, o sus publicaciones (que seguro deben tener por centenas) en beneficio de la sociedad. Ya no me dio tiempo de investigar, pero seguramente, cada uno de los magistrados propuestos para ratificación, deben contar con un extenso acervo de libros y ensayos publicados que evidentemente son el deleite e inspiración de las nuevas generaciones de aspirantes a juristas.
Según nuestras leyes, si un magistrado es ratificado por el pleno del congreso, durará en el cargo por nueve años más. Y se me hacen pocos. Los diputados duran en el cargo tres años y podrán reelegirse las veces que quieran, siempre y cuando vuelvan a tener suerte, los gobernadores seis años y los magistrados propuestos pueden ajustarse quince años.
En caso de resultar las cosas como lo espera Juan Manuel Carreras López, los personajes en cuestión rebasarían el periodo constitucional del próximo gobernador y ya para entonces habrán hecho metástasis en el poder judicial y la estructura administrativa será como su propio árbol genealógico. Es sabido que casi todos los empleados o funcionarios del poder judicial tienen una liga familiar o íntima con magistrados de distintas épocas, ahí se ingresa por complicidad y afinidad.
Lo que sí resulta incomprensible es la sumisión de los diputados de distintas fracciones, principalmente los de Morena, resulta patético ver una bancada extraviada, dividida y derrotada. No se han dado cuenta que son el partido en el poder y si bien, el poder ejecutivo está en manos del PRI, el gobernador Juan Manuel Carreras se ha entregado al presidente Andrés Manuel López Obrador en condición de vasallaje. Tal vez los morenos y morenas del congreso nunca tomaron un curso de grilla potosina nivel básico. ¿Porque tendrían ellos que avalar un trato inequitativo para consolidar una mafia política enquistada en el poder judicial?
El gobernador tampoco quiso ser miserable, coincidentemente dispone de dos espacios más en el poder judicial para repartir, una para Morena y otra para el PAN, Ricardo Sánchez Marquez y Martín Celso Zavala se van y los espacios fueron ofertados con cierta displicencia. Acudieron al cónclave los coordinadores de bancada y los dirigentes de partido. Aceptaron las migajas. Es irrisorio que se hayan comprometido y aceptado una posición de seis años para avalar nueve de nueve años. Hasta un niño sabe negociar con mayor audacia un puño de golosinas y regatear el cambio.
Recientemente fueron despojados de la mesa directiva del congreso en una convulsa sesión donde a pesar del acuerdo existente entre las bancadas desde la instalación del congreso hace dos años, la propuesta del Morena nunca pudo obtener la mayoría simple, una porque se boicotearon entre ellos mismos por rencillas personales y con el agregado de la operación del secretario de gobierno Alejandro Leal Tovías. Al gobierno del estado le conviene que los “morenas” estén divididos para terminar de arreglar los entuertos que se vienen arrastrando. No conforme con despojar de la mesa directiva a la fracción de Morena, todavía utilizaron el “chat” de mensajería del congreso para revictimizarlos, con mofas y comentarios sarcásticos los trataron peor que a meretrices.
Este chisme de lavadero se conoció gracias a la filtración que hizo el encargado de prensa del congreso Eduardo Marceleño a su ex empleado y beneficiario de un medio digital llamado “la orquesta”, Jorge Saldaña, testaferro de la familia Gallardo y guardarrabos de cualquiera que le aporte al sostenimiento de su ludopatía. Craso error, tal vez la dignidad de las diputadas de Morena les ajuste para mantener una oposición estoica ante el pretendido latrocinio y exijan un mejor trato en el reparto de magistraturas.
Los magistrados no requieren el apoyo popular, la mayoría de los potosinos ni siquiera conocen por su nombre a los presidentes del poder judicial. Entre menos sepan los potosinos de lo que pasa ahí, mejor. Ellos sólo necesitan un gobernador rehén que los proponga y 18 de 27 diputados que los voten.
Los gremios de abogados, en otros tiempos combativos se tragaron la saliva con hiel. En afán de no perder ciertos privilegios o sufrir el acoso de la mafia en el poder, las distintas asociaciones de abogados ni siquiera se atrevieron a manifestar su inconformidad por la insulsa evaluación, mucho menos alguien se pronunció sobre la aberrante e inédita propuesta del gobernador. Ahora sí que como dijo el filósofo: estamos jodidos todos ustedes.
Sea pues Juan Manuel Carreras López, tu estilo atolondrado de caballo trotón, se pierde al final del sendero por un paso desbocado, ahora que la justicia te acoja en su regazo, cuida mucho no quedar como un pelmazo.
@gandhiantipatro













