El futuro político de Venezuela se definió en dos escenarios paralelos. En Nueva York, Nicolás Maduro compareció ante la Corte del Distrito Sur para declararse inocente de los cargos de narcotráfico y narcoterrorismo que le imputan autoridades estadounidenses. De forma simultánea, en Caracas, el oficialismo avanzó en una reorganización del poder con la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por un periodo de 90 días, en una maniobra destinada a mantener la continuidad del chavismo en el Ejecutivo.
Durante su comparecencia judicial, Maduro, de 63 años, habló únicamente en español y sostuvo que continúa siendo el presidente constitucional de su país. Aseguró que fue capturado en su domicilio el pasado 3 de enero y calificó su situación como un secuestro. El exmandatario enfrenta cuatro cargos federales, entre ellos tráfico de drogas y narcoterrorismo. Su esposa, Cilia Flores, también compareció y se declaró inocente. El juez Alvin Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo.
La audiencia concluyó en un ambiente tenso, cuando una persona del público increpó a Maduro, quien respondió calificándose como prisionero de guerra antes de ser retirado de la sala. Este episodio se sumó a la narrativa de confrontación que el exmandatario ha mantenido desde su detención y traslado a Estados Unidos, reforzando el impacto político del proceso judicial en curso.
Mientras tanto, en Caracas, la Asamblea Nacional inició sesiones y avaló la designación de Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, como presidenta encargada, con respaldo de la Corte Suprema. La juramentación fue encabezada por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento. Con este acto, Rodríguez se convirtió en la primera mujer en asumir formalmente la jefatura del Ejecutivo venezolano. Durante su discurso, denunció que Maduro y Flores son rehenes en territorio estadounidense y atribuyó su captura a una agresión militar ilegítima.
En el mismo contexto, Jorge Rodríguez afirmó que su prioridad será gestionar el regreso de Maduro a Venezuela, recurriendo a instancias y procedimientos internacionales. Desde sectores del oficialismo se llamó a la unidad en torno a la presidenta encargada, con mensajes públicos de respaldo por parte de figuras como Diosdado Cabello Rondón y Nicolás Maduro Guerra. La oposición asistió a la sesión legislativa, aunque sin protagonismo visible.
La jornada cerró con señales de inestabilidad en la capital venezolana, donde se reportaron detonaciones en las inmediaciones del Palacio de Miraflores. Autoridades gubernamentales señalaron que la situación estaba bajo control. Desde Washington, el presidente Donald Trump declaró que Delcy Rodríguez coopera con su administración y descartó, por ahora, la convocatoria inmediata a elecciones, al tiempo que anunció que funcionarios como Marco Rubio, Pete Hegseth y Stephen Miller coordinarán el proceso de transición política.











