SANTA MARÍA DEL RÍO. – La falta de agua potable se ha convertido en una constante para habitantes del primer cuadro, donde, según denuncias ciudadanas, el servicio en las tomas domiciliarias solo se restablece los lunes de cada semana y únicamente por un breve lapso de tiempo, situación que ha generado molestia, inconformidad y un creciente hartazgo social.
Una usuaria afectada señaló que la problemática resulta injusta y contradictoria, sobre todo porque durante la campaña electoral uno de los principales compromisos de la actual administración municipal fue garantizar el abasto suficiente de agua para la población.
Hoy, esa promesa, afirman vecinos, quedó reducida a un discurso que no se refleja en la realidad cotidiana.
La escasez obliga a familias a almacenar agua en condiciones poco adecuadas, modificar rutinas básicas y, en muchos casos, recurrir a la compra del vital líquido, lo que representa un gasto adicional que no todos pueden solventar. Paradójicamente, el problema afecta incluso al corazón del municipio, donde se supone debería existir mayor atención y regularidad en los servicios.
Hasta el momento, la autoridad municipal no ha ofrecido una explicación clara ni un plan efectivo que permita resolver de fondo la crisis hídrica. La falta de información oficial solo incrementa la percepción de improvisación y desinterés.
Para muchos ciudadanos, la situación evidencia que el cargo le quedó grande a la alcaldesa Isis Díaz, pues el desabasto de agua no solo exhibe deficiencias administrativas, sino también el incumplimiento de una de las promesas más sensibles y urgentes para la población: el acceso digno y constante al agua potable.














